Investigadores confirman que el esófago de Barrett es el precursor del adenocarcinoma esofágico, lo que podría mejorar la detección temprana y el tratamiento de este cáncer común.
Un equipo de investigadores ha presentado evidencia contundente sobre la relación entre el sistema de Barrett y el desarrollo del cáncer de esófago, específicamente el adenocarcinoma esofágico, que se considera la forma más común de esta enfermedad en los países desarrollados. Este hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, podría revolucionar los métodos de detección temprana y el cribado del cáncer esofágico, que actualmente ocupa el sexto lugar entre las causas de muerte por cáncer a nivel mundial.
El cáncer esofágico, especialmente su variante más prevalente, el adenocarcinoma esofágico (OAC), ha mostrado un aumento alarmante en las naciones occidentales. Su tratamiento resulta complicado debido a que a menudo se diagnostica en etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son limitadas. La conexión entre esta forma de cáncer y la condición conocida como Barrett's oesophagus ha sido objeto de estudio durante años; esta última se manifiesta como una mancha rosada en la superficie del esófago durante procedimientos endoscópicos y afecta aproximadamente a una de cada 100 a 200 personas en el Reino Unido.
A pesar de que entre un 3% y un 13% de los pacientes con Barrett’s oesophagus desarrollarán OAC a lo largo de su vida, alrededor del 50% de los diagnosticados con OAC no presentan signos detectables de Barrett’s en el momento del diagnóstico. Esto ha suscitado dudas sobre si esta condición siempre actúa como precursor del cáncer. La profesora Rebecca Fitzgerald, del Li Ka Shing Early Cancer Institute en la Universidad de Cambridge, enfatiza que el cáncer suele requerir muchos años para evolucionar, lo que brinda una oportunidad crucial para su detección precoz.
Para esclarecer la relación entre Barrett’s oesophagus y OAC, los investigadores analizaron datos epidemiológicos y clínicos de 3,100 pacientes diagnosticados con OAC que se sometieron a cirugía para extirpar tumores o tejido enfermo en 25 centros del Reino Unido. Además, llevaron a cabo secuenciación genómica completa en 710 pacientes y análisis exómico en múltiples muestras de 87 pacientes para comprender mejor cómo evolucionaron sus tumores.
Los resultados revelaron que poco más del 35% de los participantes tenían un diagnóstico confirmado de Barrett’s oesophagus. Sin embargo, las mutaciones genéticas y patrones celulares dentro de los tumores eran prácticamente indistinguibles independientemente de la presencia visible o no de Barrett’s durante los exámenes médicos. La única diferencia significativa observada fue el estadio tumoral: aquellos sin signos visibles tendían a tener cánceres más avanzados.
No obstante, se identificaron biomarcadores asociados con Barrett’s oesophagus, como las proteínas TFF3 y REG4, presentes incluso antes del desarrollo canceroso. Esto indica que aunque el tumor puede destruir el tejido original asociado con Barrett’s, estos biomarcadores podrían ser utilizados para identificar individuos en riesgo futuro de desarrollar cáncer esofágico.
El Dr. Shahriar Zamani, coautor principal del estudio, concluyó que no encontraron evidencia que sugiera rutas alternativas hacia el adenocarcinoma esofágico fuera del contexto de Barrett’s oesophagus. Por ello, detectar esta condición tempranamente podría ofrecer una vía clara para prevenir la aparición del cáncer.
La investigación cuenta con el respaldo de Cancer Research UK y el Medical Research Council, además del apoyo adicional por parte del National Institute for Health and Care Research (NIHR) Cambridge Biomedical Research Centre. La profesora Fitzgerald lidera también esfuerzos innovadores para desarrollar pruebas diagnósticas menos invasivas que permitan identificar riesgos basándose en marcadores moleculares.
Este avance no solo proporciona claridad sobre cómo comienza este tipo común de cáncer esofágico sino que también abre oportunidades para futuros tests que busquen pistas moleculares sobre cambios precoces pre-cancerosos. Con ello se busca ayudar a las personas a entender su riesgo y recibir el apoyo necesario para prevenir la enfermedad.
El esófago de Barrett es una condición en la que el tejido del esófago se transforma, lo que puede ser un precursor del adenocarcinoma esofágico, el tipo más común de cáncer de esófago. Afecta aproximadamente a una de cada 100 a 200 personas en el Reino Unido.
Los hallazgos sugieren que se pueden detectar signos precoces del cáncer incluso cuando no hay evidencia visible de esófago de Barrett, lo que podría mejorar las estrategias de detección y prevenir el desarrollo del cáncer.
Los investigadores han encontrado biomarcadores como las proteínas TFF3 y REG4 que están presentes en las células del esófago en todas las etapas de la enfermedad, lo que sugiere que podrían usarse para identificar a individuos en riesgo antes de que se desarrolle el cáncer.