Michael Mehringer, paralizado del cuello hacia abajo, trabaja con un equipo multidisciplinario para lograr mayor autonomía mediante una interfaz cerebro-computadora (BCI), que le permitirá controlar dispositivos con su mente.
Con el poder del pensamiento
En un entorno de investigación innovador, Michael Mehringer participa en sesiones donde controla un brazo animado en la pantalla solo con su mente. Este ejercicio forma parte de un proyecto que busca entender mejor cómo funciona el cerebro y permitir a Mehringer manejar dispositivos como computadoras o brazos robóticos mediante sus pensamientos.
A través de un sistema visual que representa las actividades cerebrales como colores y patrones, los investigadores pueden observar cómo responde el cerebro de Mehringer al imaginar movimientos. Cada sesión de entrenamiento le permite experimentar sensaciones que no ha tenido en años debido a su condición.
El dispositivo que utiliza Mehringer consiste en un pequeño aparato colocado en su cabeza, conectado a un ordenador que traduce las señales neuronales en información digital. Este proceso es posible gracias a la implantación de cuatro matrices de electrodos directamente en su cerebro durante una compleja cirugía realizada en 2025. Esta intervención marcó un hito al ser la primera vez que se implementa una BCI basada en microelectrodos para tratar la parálisis en Europa.
El proyecto denominado "Artificial Intelligence for Neuro Deficits" combina conocimientos de diversas disciplinas para desarrollar tecnologías que reconozcan las intenciones humanas. La investigación no solo tiene implicaciones prácticas para pacientes como Mehringer, sino que también plantea importantes cuestiones éticas sobre el uso de estas tecnologías avanzadas.
A medida que avanza el entrenamiento, los investigadores esperan que Mehringer pueda controlar un cursor en una pantalla y eventualmente manipular objetos con un brazo robótico. La meta final es dotar a los usuarios con herramientas que les permitan recuperar cierta independencia y mejorar su calidad de vida.
Una Hirn-Computer-Schnittstelle, o interfaz cerebro-computadora (BCI), es un sistema que permite la comunicación directa entre el cerebro y un dispositivo externo, como una computadora o un brazo robótico. Este tipo de tecnología puede ayudar a personas con discapacidades motoras a recuperar cierta autonomía.
El objetivo del proyecto es permitir que Michael Mehringer, quien está paralizado desde el cuello hacia abajo, pueda controlar dispositivos como computadoras y brazos robóticos utilizando únicamente sus pensamientos, gracias a la implementación de una BCI.
El uso de interfaces cerebro-computadora plantea nuevas cuestiones éticas relacionadas con la privacidad, la identidad y el control sobre las funciones corporales. Expertos en neuroética están trabajando para abordar estos desafíos mientras se desarrollan estas tecnologías.
Los participantes realizan ejercicios que les permiten practicar movimientos imaginarios, los cuales son registrados por la BCI. Esto ayuda a los investigadores a desarrollar algoritmos que traducen las señales cerebrales en comandos para controlar dispositivos externos.