Investigadores del CIIMAR han detectado microplásticos en larvas de peces inmediatamente después de la eclosión, revelando que esta contaminación refleja los niveles ambientales de este contaminante.
Un reciente estudio liderado por investigadores del Centro Interdisciplinar de Investigación Marinha e Ambiental (CIIMAR) ha revelado un hallazgo alarmante: las larvas de peces en su hábitat natural contienen microplásticos inmediatamente después de la eclosión, antes incluso de comenzar a alimentarse. Este trabajo se ha publicado en la revista Frontiers in Marine Science.
Los microplásticos son contaminantes omnipresentes que se encuentran en el agua, el aire y el suelo, así como en organismos vivos, incluidos los marinos. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones previas se han centrado en peces adultos, dejando sin explorar cómo y cuándo comienza esta contaminación durante el ciclo de vida de los peces.
La investigación fue realizada por Sabrina Rodrigues, quien durante su doctorado en Ciências do Meio Aquático en el Instituto de Ciências Biomédicas Abel Salazar (ICBAS), recolectó larvas de peces salvajes directamente del medio ambiente y analizó la presencia de microplásticos en todas las etapas iniciales de desarrollo.
Los resultados indican que estas larvas ya presentan microplásticos en su saco vitelino, una fase crucial donde no han abierto la boca ni iniciado la alimentación. Según Rodrigues, “los estudios anteriores sobre microplásticos se limitaban principalmente a organismos de laboratorio o a adultos que ya se alimentaban activamente”. Este nuevo enfoque permite entender mejor lo que ocurre durante todas las fases del desarrollo.
El estudio también señala que la contaminación por microplásticos en esta etapa no ocurre por ingestión directa, sino probablemente a través de la transferencia materna mediante el huevo o el vitelo, sustancia nutritiva que alimenta al embrión durante su desarrollo. Esta forma de exposición nunca había sido documentada previamente en peces salvajes.
Sabrina Rodrigues expresó su preocupación al encontrar microplásticos en larvas que aún no habían comenzado a alimentarse: “La polución por plástico afecta a los peces desde el inicio de su vida”, afirmó.
No obstante, los hallazgos no terminan aquí. La investigación también revela que la cantidad de microplásticos presentes en las larvas refleja directamente los niveles de este contaminante en su entorno. Es decir, cuanto mayor es la concentración de microplásticos en el agua, mayor es la contaminación observada en las larvas, independientemente de la especie o etapa de desarrollo.
Sandra Ramos, otra investigadora del CIIMAR, destacó que estos resultados abren nuevas líneas para investigar cómo los microplásticos pueden transmitirse desde los adultos a sus crías y cómo esto puede afectar la salud de los peces desde etapas tempranas. Esto plantea interrogantes sobre las implicaciones para los ecosistemas marinos y la seguridad alimentaria relacionada con productos del mar.
El estudio concluye que las larvas de peces en ambiente natural ya contienen microplásticos inmediatamente después de la eclosión, antes de comenzar a alimentarse, lo que indica que la contaminación puede ocurrir por transferencia materna.
Los resultados muestran que la cantidad de microplásticos en las larvas refleja directamente los niveles de este contaminante presentes en el entorno acuático; cuanto mayor es la concentración de microplásticos en el agua, mayor es la contaminación en las larvas.
El estudio plantea nuevas preguntas sobre cómo esta exposición temprana a microplásticos puede afectar el desarrollo y supervivencia de los peces, así como las posibles repercusiones en la cadena alimentaria marina y la seguridad de los productos del mar.