Un estudio de la Universidad de Manchester revela cómo la adicción al alcohol afecta los sistemas de aprendizaje del cerebro y cómo estos pueden adaptarse durante la recuperación, utilizando análisis de EEG y herramientas de aprendizaje automático.
Un estudio reciente ha revelado evidencias significativas sobre cómo la adicción al alcohol afecta los sistemas de aprendizaje del cerebro y cómo estos pueden adaptarse lentamente durante el proceso de recuperación. La investigación, liderada por la Universidad de Manchester y la Universidad de Huddersfield, se publicó el 22 de mayo de 2026.
En esta investigación, los científicos utilizaron un juego de aprendizaje basado en recompensas, donde participaron 20 voluntarios abstinentes con antecedentes de dependencia alcohólica y 26 personas sanas. Aunque ambos grupos mostraron un rendimiento similar en la tarea, las señales cerebrales revelaron diferencias notables.
Un hallazgo clave fue la reducción en una respuesta cerebral conocida como negatividad relacionada con el feedback (FRN), que indica cómo reaccionamos ante errores o resultados negativos. Este signo atenuado se observó tanto después de resultados positivos como negativos y no varió según el tiempo de abstinencia del alcohol. Los investigadores sugieren que esto podría ser un rasgo estable asociado a la dependencia alcohólica, reflejando diferencias en el procesamiento de recompensas entre aquellos en riesgo.
Además, se examinó otra señal llamada feedback-P3, que muestra cuán intensamente reacciona nuestra mente ante retroalimentaciones importantes. Aunque esta señal no difería significativamente entre los grupos, se observó que era más pronunciada en las primeras etapas de abstinencia para quienes se recuperaban, acercándose a patrones similares a los individuos sanos tras varios años sin consumir alcohol.
Los investigadores emplearon un método de aprendizaje automático conocido como decomposición tensorial, que permitió descubrir patrones ocultos en las señales EEG. En aquellos con dependencia alcohólica, se detectó una actividad inusualmente temprana y fuerte en regiones cerebrales centro-frontal, lo que podría indicar una sensibilidad aumentada a la retroalimentación o un mecanismo compensatorio que ayuda a mantener el rendimiento pese a los cambios cerebrales relacionados con el alcohol.
Dr. Mica Komarnyckyj, autor principal del estudio, enfatiza: “La dependencia del alcohol es una condición compleja y desafiante para la salud; muchos enfrentan dificultades para mantener su recuperación a pesar del tratamiento”. Además, destacó que estos hallazgos ofrecen nuevas perspectivas sobre cómo la dependencia influye en los sistemas cerebrales involucrados en el aprendizaje y la recompensa.
A medida que avanza la investigación, se requieren estudios más amplios y a largo plazo para determinar si los marcadores EEG identificados pueden servir algún día para rastrear la recuperación o identificar a quienes necesiten apoyo adicional. El estudio está financiado por varias instituciones, incluidas UKRI Future Leaders Fund y el National Institute for Health and Care Research (NIHR) Manchester Biomedical Research Centre, y ha sido publicado en la revista Clinical Neurophysiology.
El estudio encontró que las personas con antecedentes de dependencia al alcohol mostraron una respuesta reducida llamada negatividad relacionada con la retroalimentación (FRN), lo que indica diferencias en el procesamiento de recompensas y castigos. Además, los cambios cerebrales durante la abstinencia podrían reflejar adaptaciones en los sistemas de aprendizaje del cerebro.
Los investigadores utilizaron un juego de aprendizaje por recompensa y registraron la actividad cerebral de 20 voluntarios abstinentes con antecedentes de dependencia al alcohol y 26 voluntarios sanos. Se combinaron análisis tradicionales de ondas cerebrales EEG con herramientas avanzadas de aprendizaje automático para identificar patrones ocultos en las señales EEG.
Los investigadores sugieren que los marcadores EEG identificados podrían ayudar a rastrear la recuperación y a identificar a las personas que necesitan apoyo adicional. Esto podría ofrecer nuevas perspectivas sobre cómo la dependencia del alcohol influye en los sistemas cerebrales involucrados en el aprendizaje y la recompensa.