Un informe de la Reial Acadèmia d’Enginyeria sugiere que intervenir en el 5% de la superficie forestal podría reducir significativamente los incendios, mejorando la gestión y protección del entorno.
Un reciente informe de la Reial Acadèmia d’Enginyeria (RAI) sugiere que intervenir en el 5% de la superficie forestal podría ser clave para mitigar el riesgo de incendios. El estudio, elaborado por el profesor Víctor Resco de Dios de la Universitat de Lleida (UdL), propone actuar sobre un total de 38.750 hectáreas en la provincia, distribuidas en 26.300 hectáreas en el Pirineo, 9.300 en la plana y 5.300 en Solsonès. Esta intervención no solo reduciría el riesgo de incendios, sino que también mejoraría la protección de las montañas y los núcleos poblacionales cercanos.
El informe titulado El problema dels incendis forestals a Espanya: tendències, impactes i mitigació, destaca que los incendios de sexta generación están consumiendo hasta treinta veces más superficie boscosa que hace cuatro décadas. Además, se identifica que los rayos son la principal causa detrás de los grandes incendios, mientras que los matorrales sin gestionar actúan como combustible. Resco enfatiza que el abandono rural es uno de los factores más significativos que incrementan el riesgo de incendios.
A pesar del descenso en el número total de incendios, se ha registrado un aumento notable en la superficie quemada, superando las 300.000 hectáreas a nivel estatal para el año 2025. Este fenómeno indica que el verdadero desafío radica no tanto en las igniciones iniciales, sino en la capacidad devastadora con la que se propagan los grandes fuegos. En este sentido, se ha observado un incremento del 30% al 40% en la intensidad mínima de los incendios durante este siglo, especialmente por las noches, lo cual limita las oportunidades para los equipos de extinción.
La RAI sostiene que el modelo actual centrado exclusivamente en la extinción ha alcanzado su límite y aboga por un Pacto d’Estat sobre incendis forestals, con una inversión anual estimada de 3.000 millones de euros. Este pacto debería abarcar ocho áreas clave: gestión del combustible, mejora de sistemas de alerta y emergencia, restauración de zonas afectadas por incendios, reforma legislativa y fiscalidad forestal, impulso a la bioeconomía y fortalecimiento de la investigación e innovación.
Intervenir en esta superficie podría reducir significativamente el riesgo de incendios, mejorar la protección de las montañas y los pueblos, y facilitar la gestión del combustible que alimenta los incendios.
Cada euro invertido en la gestión del combustible puede ahorrar aproximadamente cuatro euros en daños posteriores causados por incendios.
El abandono rural y la falta de gestión de matolls son factores clave que contribuyen al aumento del riesgo de incendios. Además, los grandes incendios han aumentado su capacidad de propagación, lo que agrava la situación.
El informe sugiere un cambio en el enfoque actual, que se centra principalmente en la extinción, hacia un modelo más integral que incluya la gestión del combustible, mejoras en sistemas de alerta y emergencia, restauración de áreas quemadas y reformas legislativas.