El CEO de Compusof, Moisés Camarero, advierte sobre un cambio estructural en el mercado tecnológico impulsado por la IA y la escasez de componentes, afectando la planificación y costos.
El sector tecnológico se encuentra en medio de una transformación radical que está llevando a empresas y administraciones públicas a deshacerse de sus antiguos métodos de adquisición de tecnología. Durante un encuentro con la prensa especializada, Moisés Camarero, CEO de Compusof, expuso las tendencias que están remodelando el panorama: una demanda sin precedentes de infraestructura, una extrema volatilidad en los precios y la creciente necesidad de lograr una soberanía digital en Europa. Según el directivo, esta situación marca el fin de una crisis temporal y da paso a un nuevo modelo de mercado donde la planificación a largo plazo es esencial.
La raíz del desafío actual radica en la intensa demanda generada por los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Camarero explicó que grandes fabricantes como Samsung e Intel han destinado más del 50% de su capacidad productiva durante los próximos dos años exclusivamente para satisfacer la necesidad de chips y memorias para IA. Este fenómeno ha desencadenado una reducción drástica en la oferta general, ya que los fabricantes priorizan la producción de componentes costosos, como los Intel Core Ultra 7, dejando atrás las gamas más económicas.
Como resultado, los precios han experimentado un aumento alarmante; las memorias han visto incrementos promedio del 170%, impulsados por una demanda que supera ampliamente la capacidad actual de fabricación. Además, el mercado está dominado por solo tres empresas —Samsung, SK Hynix y Micron— que controlan casi toda la producción mundial. Aunque se están construyendo nuevas fábricas en Estados Unidos, no se espera que alivien la situación hasta finales de 2027.
Para los responsables tecnológicos, el mayor reto no es solo el aumento en los precios, sino también el tiempo necesario para planificar. “Quien planifica a tres meses llega tarde”, advirtió Camarero, quien subrayó que ahora es crucial considerar proyectos con un horizonte temporal de entre 9 y 12 meses para asegurar el suministro adecuado. La inestabilidad es tal que las ofertas comerciales apenas tienen validez durante una semana, con fluctuaciones en los precios que pueden ocurrir diariamente.
Un caso representativo se observa en el ámbito de los servidores: proyectos que hace poco contaban con un presupuesto inicial de un millón de euros ahora requieren ser elevados al comité directivo para solicitar el doble debido al incremento mensual en costos asociados a discos y memoria, que ascienden a unos 200.000 euros cada mes. “Cada mes que esperas te permite adquirir menos equipos con el mismo dinero”, concluyó Camarero.
Camarero también fue crítico respecto a lo que considera una “burbuja” alrededor de ciertas promesas tecnológicas. Comparando esta era con la crisis dot-com, señaló que aunque la IA ofrece beneficios indiscutibles, las proyecciones financieras —como los 600.000 millones de dólares previstos para inversiones en IA hacia 2026— son desmesuradas.
A continuación, desmontó algunos mitos comunes dentro del sector:
Bajo este contexto incierto, el rol del integrador tecnológico ha evolucionado desde ser un simple proveedor hacia convertirse en un socio estratégico clave. Compusof ha ajustado su enfoque para ofrecer visibilidad a sus clientes sobre lo que les espera durante el próximo año, manteniendo stocks estratégicos y brindando servicios avanzados.
Un elemento central en esta nueva estrategia es la plataforma WXP de HP, donde Compusof actúa como principal integrador en España. Esta herramienta permite optimizar el parque tecnológico existente alargando así la vida útil del hardware mediante una gestión eficiente tanto del software como recursos como RAM.
Camarero también enfatizó la relevancia crítica de alcanzar soberanía tecnológica en Europa. La dependencia actual respecto a proveedores estadounidenses o chinos para semiconductores e inteligencia artificial presenta riesgos geopolíticos significativos que podrían resultar en interrupciones del servicio o accesos no autorizados a información sensible. Nuevas regulaciones como la directiva NIS2 exigirán gestionar todos los puestos laborales bajo modelos “Zero Trust” para prevenir ciberataques masivos similares a aquellos sufridos recientemente por diversas entidades gubernamentales.
En resumen, según Compusof: el verdadero producto ya no es solo un dispositivo físico; consiste en integrar hardware con servicios avanzados y capacidades inteligentes bajo una planificación estratégica esencial para garantizar la continuidad operativa del negocio.
La demanda de infraestructura para inteligencia artificial ha llevado a gigantes como Samsung e Intel a comprometer más de la mitad de su capacidad de producción para chips y memorias, lo que ha reducido significativamente la oferta de procesadores y memorias para el mercado general.
Las empresas deben planificar sus proyectos con una antelación de 9 a 12 meses debido a la volatilidad del mercado. Quien planifica a tres meses puede llegar tarde, ya que los precios y la disponibilidad de componentes cambian rápidamente.
El integrador tecnológico ha pasado de ser un simple proveedor a convertirse en un socio estratégico esencial, ayudando a las empresas a gestionar stocks estratégicos y ofreciendo servicios avanzados para optimizar recursos tecnológicos.
La dependencia de proveedores externos para semiconductores e inteligencia artificial representa un riesgo geopolítico, lo que podría resultar en interrupciones de servicio o accesos no deseados a datos críticos. La soberanía digital se vuelve fundamental para garantizar la seguridad y continuidad operativa.