La nueva canción de rap "conCIENCIA" une ciencia y videojuegos, revelando curiosidades sobre su origen y tecnología. Un proyecto del IQF-CSIC que educa a través de la música urbana.
La ciencia y los videojuegos se fusionan en una innovadora canción de rap. Este nuevo proyecto, titulado RAP conCIENCIA, es una iniciativa del Instituto de Química-Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) que busca acercar la divulgación científica a un público más joven a través de la música urbana.
En esta canción, se revelan curiosidades sorprendentes, como el hecho de que los primeros videojuegos no surgieron en empresas tecnológicas, sino en laboratorios. Además, se destaca cómo detrás de cada consola hay décadas de avances en electrónica, circuitos y microchips. El equipo del IQF-CSIC enfatiza que “detrás de cada partida hay mucha ciencia”, lo que demuestra que jugar también puede ser una forma efectiva de aprender.
Los artistas De la lastra y Arché son los encargados de dar vida a la letra del tema. Junto a ellos, participan Óscar Martínez Graullera, científico del Instituto de Tecnologías Físicas y de la Información Leonardo Torres Quevedo (ITEFI-CSIC), y Lourdes Infantes, investigadora del IQF-CSIC. Esta colaboración resulta en una mezcla única de divulgación científica, creatividad y cultura urbana.
Desde su lanzamiento, RAP conCIENCIA ha producido diez vídeos y ha organizado diversos conciertos, contando con el respaldo de la Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica y Ciencia Ciudadana del CSIC. Además, recibe financiación de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT), vinculada al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Este enfoque innovador no solo busca entretener, sino también educar e inspirar a las nuevas generaciones sobre el fascinante mundo de la ciencia detrás de los videojuegos. Al integrar elementos culturales contemporáneos como el rap, el proyecto pretende conectar con un público joven que quizás no se sienta atraído por métodos tradicionales de enseñanza.
Así, RAP conCIENCIA se establece como un ejemplo claro de cómo la música puede ser una herramienta poderosa para fomentar el interés por la ciencia entre los jóvenes, mostrando que aprender puede ser tan divertido como jugar.