Un estudio revela que los niños en escuelas especiales se sienten apoyados, pero enfrentan problemas de bullying y necesidades no satisfechas, especialmente aquellos con múltiples discapacidades.
Un estudio reciente sobre la vida de los niños que asisten a escuelas especiales ha revelado una realidad compleja: aunque estos estudiantes sienten un fuerte apoyo por parte de sus docentes, también enfrentan desafíos significativos relacionados con el acoso escolar y la falta de satisfacción en sus relaciones sociales.
La investigación, que se lleva a cabo en el contexto del esperado White Paper del gobierno que propone reformas al sistema de necesidades educativas especiales y discapacidades (SEND), fue liderada por la Universidad de Manchester. Este estudio se basa en las experiencias de casi 2,500 jóvenes provenientes de 42 escuelas especiales en áreas como Greater Manchester, Hampshire, Isle of Wight, Portsmouth y Southampton. Forma parte del programa #BeeWell, que busca conocer directamente cómo se sienten los jóvenes y qué es lo más importante para ellos.
Los hallazgos indican que muchos jóvenes en estas instituciones se sienten tan satisfechos con su vida como aquellos que estudian en entornos educativos convencionales. De hecho, reportan niveles ligeramente más altos de autoestima y sentimientos positivos sobre sí mismos en comparación con sus pares con necesidades educativas especiales (SEN) en escuelas regulares.
No obstante, las experiencias varían considerablemente entre los jóvenes con distintos tipos de necesidades. Aquellos clasificados dentro de la categoría 'SEND', que incluye tanto a estudiantes con apoyo SEN sin evaluación especializada como a quienes tienen múltiples necesidades primarias, expresan una sensación de menor pertenencia y felicidad respecto a su rendimiento escolar. Esto podría indicar que algunos alumnos no ven satisfechas sus necesidades incluso dentro de un entorno especializado.
Las relaciones con los docentes son un aspecto positivo destacado por los estudiantes. Muchos coinciden en que hay al menos un adulto en su escuela que cree en ellos y desea verlos triunfar. Los jóvenes en escuelas especiales reportan tener vínculos más solidarios con el personal educativo comparados con aquellos con SEN en escuelas convencionales. Estas conexiones parecen desempeñar un papel crucial para ayudar a los alumnos a sentirse comprendidos y valorados.
A pesar de estos aspectos alentadores, persisten retos significativos. Aproximadamente uno de cada cinco niños en escuelas especiales afirma haber sido víctima de acoso escolar, siendo el comportamiento social dañino —como ser excluido o sufrir rumores— la forma más común. Cerca del diez por ciento también reporta haber experimentado bullying físico o abuso online, siendo los niños de entornos socioeconómicos desfavorecidos quienes enfrentan mayores riesgos.
La discriminación es otra preocupación resaltante; más del 40% de los jóvenes encuestados manifiestan haberse sentido mal debido a su discapacidad. Esto evidencia que asistir a una institución especializada no garantiza protección contra el estigma y el trato cruel.
Las amistades también pueden ser complicadas. Si bien muchos jóvenes afirman tener amigos, aquellos con SEN tienden a sentir menos apoyo por parte de sus compañeros comparados con los jóvenes sin SEN, independientemente del tipo de escuela que asistan. La percepción reducida de pertenencia entre ciertos grupos subraya la necesidad urgente de entender qué factores contribuyen a que los jóvenes se sientan incluidos.
El equipo investigador colaboró estrechamente con las escuelas para asegurar la participación de todos los niños. Junto a un cuestionario estándar, desarrollaron encuestas más breves y basadas en símbolos para permitir que aquellos con necesidades más complejas pudieran expresar sus opiniones adecuadamente.
“Nuestros hallazgos muestran que las experiencias de los jóvenes no son homogéneas entre diferentes tipos de necesidades educativas especiales”, afirmó Megan Cutts, investigadora asociada en la Universidad de Manchester. “Si bien muchos alumnos en escuelas especiales se sienten bien apoyados por sus maestros, algunos grupos —particularmente aquellos que reportan menor pertenencia y felicidad respecto a su rendimiento— pueden tener necesidades insatisfechas”.
"Es esencial escuchar a los propios jóvenes para comprender qué está impulsando estas diferencias. Esa comprensión es crítica si queremos que todos los jóvenes prosperen. Al escuchar directamente sus voces, esperamos que nuestra investigación ayude a las escuelas, consejos y gobiernos a identificar qué funciona bien y dónde es necesario hacer más."Megan Cutts