El Instituto Superior Técnico de Portugal realizó con éxito el primer ensayo hipersónico, alcanzando velocidades de Mach 25, lo que posiciona al país en la vanguardia de la investigación espacial.
El primer ensayo hipersónico llevado a cabo por el Instituto de Plasmas y Fusión Nuclear (IPFN), parte del Instituto Superior Técnico de la Universidad de Lisboa, ha marcado un hito en la investigación espacial. Este experimento, realizado en condiciones reales en la infraestructura conocida como European Shock Tube for High Enthalpy Research (ESTHER), tuvo lugar el 19 de noviembre de 2025 y logró generar un flujo hipersónico a velocidades cercanas a los 8 km/s (Mach 25). Esto representa una capacidad experimental sin precedentes para Portugal.
La velocidad alcanzada durante este ensayo permite imaginar que se podría cruzar el territorio continental de Portugal de norte a sur en apenas cinco minutos. Según Luís Lemos Alves, líder del grupo N-PRiME, este logro es el resultado de 15 años de desarrollo dentro de un consorcio internacional, respaldado por la Agencia Espacial Europea (ESA). Este avance no solo posiciona a Portugal en la vanguardia de la investigación aeroespacial, sino que también contribuye directamente a la independencia tecnológica europea en este ámbito.
Los flujos hipersónicos son aquellos que superan las velocidades de Mach 5, lo que implica temperaturas y presiones extremas, esenciales para estudiar fenómenos relacionados con la reentrada atmosférica de naves espaciales y la exploración de atmósferas planetarias como las de Marte o Júpiter. Mário Lino da Silva, investigador principal del proyecto, subraya que este éxito proporciona a Europa una herramienta científica única para investigar fenómenos que solo ocurren a estas altísimas velocidades.
El funcionamiento del tubo de choque ESTHER requiere condiciones físicas rigurosas, incluyendo el uso de mezclas de hidrógeno, oxígeno y helio bajo presiones extremadamente altas. “El principal riesgo es una explosión no controlada en una cámara de combustión”, explica Lino da Silva, quien añade que el laboratorio está diseñado para minimizar estos riesgos mediante estructuras reforzadas y operación remota.
Desde su montaje en 2019, se han validado diversos subsistemas tecnológicos únicos en el mundo, como la cámara de combustión y el sistema de ignición por láser. Los próximos pasos consisten en explorar más a fondo el régimen operativo del ESTHER, buscando alcanzar velocidades aún mayores y validar las tecnologías desarrolladas.
A medio plazo, se espera que esta infraestructura apoye directamente el planeamiento de misiones por parte de la ESA y contribuya al desarrollo de competencias nacionales en hipersónica mediante colaboraciones con instituciones académicas y empresas portuguesas. La entrada en operaciones del ESTHER coincide con importantes aniversarios: 76 años después del primer vuelo hipersónico y el 50.º aniversario de la fundación de la ESA.
Bruno Gonçalves, presidente del IPFN, expresa su orgullo por este logro: “Honramos la herencia de los navegantes que descubrieron nuevos mundos al contribuir ahora a abrir caminos hacia nuevas exploraciones espaciales”. Con esta infraestructura operativa, se prevén ensayos sobre materiales expuestos a flujos hipervelozes, consolidando así el papel destacado del IPFN en todas las misiones planetarias realizadas hasta ahora por la ESA.