Salud

El CSIC impulsa proyectos europeos para mejorar tratamientos contra el cáncer y generar hidrógeno verde

Investigación científica

Álvaro Gómez Tornero | Martes 27 de enero de 2026

El CSIC lidera dos proyectos europeos innovadores: uno optimiza el tratamiento del glioblastoma mediante nanopartículas y protonterapia, y otro utiliza bacterias para producir hidrógeno limpio.



El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se posiciona a la vanguardia de la investigación europea al liderar dos proyectos bajo el programa ERC Proof of Concept. El primero de estos proyectos, dirigido por el investigador Gerard Tobías Rossell, del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB), se centra en mejorar una terapia para el glioblastoma, un tipo de tumor cerebral extremadamente agresivo. Este tratamiento innovador combina la protonterapia con una estructura de nanopartículas de oro, actualmente en proceso de patente.

El segundo proyecto, encabezado por Alberto González Fairén, del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA), busca demostrar cómo una bacteria del subsuelo profundo puede actuar como una “fábrica viva” capaz de producir hidrógeno limpio. Esta investigación no solo tiene implicaciones médicas, sino que también podría revolucionar la producción de energía sostenible.

Avances en el tratamiento del glioblastoma

El glioblastoma es uno de los tumores cerebrales más comunes y su tratamiento presenta grandes desafíos debido a su localización crítica y su naturaleza infiltrativa. Mejorar las opciones terapéuticas para este tipo de cáncer es crucial para aumentar tanto la tasa de supervivencia como la calidad de vida de los pacientes afectados.

El equipo liderado por Tobías Rossell ha desarrollado un enfoque que combina protonterapia con nanopartículas diseñadas específicamente para dirigirse a las células tumorales. “Nuestro objetivo es lograr una internalización selectiva de las nanopartículas en las células tumorales, lo que permitiría amplificar el efecto terapéutico sin dañar el tejido sano”, explica Tobías. Este avance podría reducir significativamente las dosis necesarias y minimizar los efectos secundarios asociados a la irradiación.

Las nanopartículas desarrolladas son versátiles y tienen potencial para ser aplicadas no solo en glioblastomas, sino también en otros tipos difíciles de tratar, como los cánceres de cabeza y cuello o colorectal. Esto representa un gran avance para el sistema sanitario español, que pronto contará con 13 aceleradores clínicos, posicionando a España como líder en el uso de estas tecnologías en Europa.

Bacterias como solución energética sostenible

En paralelo, el proyecto dirigido por González Fairén investiga la capacidad de la bacteria Citrobacter sp. T1.2D?1, que produce hidrógeno en ausencia total de oxígeno utilizando residuos industriales como el glicerol del biodiésel. “Buscamos demostrar que esta bacteria puede generar hidrógeno de manera eficiente y económica, con aplicaciones potenciales tanto industriales como espaciales”, comenta González Fairén.

Dicha tecnología podría ser especialmente valiosa en países con recursos limitados y tendría aplicaciones futuras en misiones tripuladas a Marte, integrándose en sistemas vitales in situ. Este proyecto, denominado DeepEnergy, se basa en años de investigación sobre Marte y sus análogos terrestres, utilizando datos obtenidos a través de perforaciones en entornos similares al planeta rojo.

"Durante estas perforaciones descubrimos Citrobacter sp. T1.2D?1, capaz de producir grandes cantidades de hidrógeno mediante fermentación oscura", añade González Fairén. Este hallazgo es un paso clave hacia la aplicación tecnológica y comercial del biohidrógeno.

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