Enric Vidal y Margarida Romero abogan por un uso consciente de la tecnología en las aulas, destacando la necesidad de políticas educativas que integren dispositivos digitales de manera significativa.
Enric Vidal, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, y la investigadora Margarida Romero han lanzado un llamado a una utilización más consciente de la tecnología en las aulas. En un artículo publicado en The Conversation, ambos académicos reflexionan sobre un estudio realizado en dos institutos de secundaria en Cataluña, que involucró a 536 alumnos.
El análisis revela que existe una tensión constante entre innovación y control en el entorno escolar. Según los autores, algunas instituciones optan por prohibir los móviles, mientras que otras crean zonas sin pantallas o apuestan por una digitalización total. Por otro lado, hay centros que limitan el uso de la tecnología hasta hacerlo casi irreconocible.
Los profesores de UIC Barcelona examinan cómo las iniciativas digitales, que inicialmente prometían innovar el proceso educativo, a menudo se convierten en medidas restrictivas que obstaculizan un uso significativo de dispositivos como tabletas y móviles. Proyectos que comenzaron con la intención de ofrecer un dispositivo por alumno han derivado en restricciones excesivas: cámaras bloqueadas, aplicaciones desactivadas y acceso limitado a internet.
Los expertos destacan que muchos centros educativos oscilan entre dos posturas opuestas: un tecnooptimismo inicial que impulsa la digitalización sin una planificación pedagógica adecuada y un tecnoescepticismo que se manifiesta a través de prohibiciones o limitaciones severas.
Vidal y Romero proponen regular el uso de herramientas digitales desde dentro del centro educativo y acompañar al profesorado en su capacidad para diseñar actividades donde la tecnología aporte valor. “Mutilar una tableta —bloquear sus funciones básicas— la reduce a un libro caro, mientras que prohibir el móvil elimina cualquier posibilidad educativa”, afirman los autores. Integrar la tecnología con sentido implica usarla en actividades valiosas, como documentar experimentos o recoger datos durante salidas.
Para estos académicos, la clave radica en desarrollar competencias docentes y directivas que permitan establecer políticas tecnológicas centradas en el desarrollo competencial: pensamiento computacional, comprensión y análisis de datos, alfabetización informática y habilidades de programación.
Con el objetivo de abordar estas cuestiones, UIC Barcelona acogió el congreso internacional ISCAR en noviembre de 2025. Este evento reunió a más de sesenta profesionales para reflexionar sobre los retos educativos actuales, incluyendo el uso adecuado de tecnologías en las aulas y la formación del profesorado en inteligencia artificial.