Un estudio revela que una terapia combinada de empagliflozina y linagliptina mejora el control del diabetes tipo 2 y modifica positivamente el microbiota urinario, reduciendo infecciones.
Un reciente estudio clínico realizado en Pisa y publicado en la revista Diabetes/Metabolism Research and Reviews, ha revelado que una terapia combinada con dos medicamentos antidiabéticos, específicamente Empagliflozin, un inhibidor de SGLT2, y Linagliptin, un inhibidor de DPP-IV, no solo mejora el control metabólico en pacientes con diabetes tipo 2, sino que también modifica el perfil del microbiota urinario. Este microbiota se refiere al conjunto de microorganismos que habitan en la vejiga y el aparato urinario, lo que podría ayudar a prevenir infecciones potenciales.
La investigación es fruto de la colaboración entre los grupos liderados por Anna Solini, profesora asociada de Medicina Interna en la Universidad de Pisa y directora de la Sección Departamental de Medicina Interna con enfoque metabólico del Aoup, y Emilia Ghelardi, profesora asociada de Microbiología y Microbiología Clínica en el mismo centro académico y directora de la Escuela de Especialización en Microbiología y Virología.
Este estudio ha puesto de manifiesto por primera vez cómo la disbiosis del microbiota urinario —un desequilibrio tanto cuantitativo como cualitativo en la flora bacteriana presente en las orinas— puede verse agravada por el uso exclusivo de empagliflozin. Este medicamento es conocido por su eficacia en la protección del corazón y los riñones. Sin embargo, se ha observado que la combinación de empagliflozin con linagliptin reduce la presencia de especies bacterianas patógenas, disminuyendo así el riesgo de infecciones genito-urinarias.
Los resultados positivos obtenidos tienen implicaciones significativas para mejorar la adherencia a los tratamientos con inhibidores SGLT2 y para gestionar a largo plazo las complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2.