Científicos de la Universidad de Warwick han descubierto que las orugas de mariposa utilizan señales rítmicas complejas para comunicarse con las hormigas, asegurando su protección y alimento en su desarrollo.
Investigaciones de la Universidad de Warwick han desvelado que las orugas de mariposa utilizan sofisticadas señales rítmicas para comunicarse con las hormigas, lo que les permite obtener protección, alimento y acceso a sus nidos. Algunas especies de mariposas dependen de las hormigas para sobrevivir durante sus primeras etapas de vida como orugas. Las hormigas tratan a estas crías como miembros de su colonia, llevándolas a los nidos, protegiéndolas de depredadores e incluso alimentándolas. A cambio, las orugas proporcionan secreciones azucaradas a las hormigas o imitan comportamientos propios de estos insectos para integrarse en la colonia.
Mientras que se ha conocido desde hace tiempo que la mimética química es fundamental en estas relaciones, la nueva investigación realizada por la Universidad de Warwick, junto con la Universidad de Turín y el Instituto Forestal, publicada en Annals of the New York Academy of Sciences, demuestra que las orugas también emplean ritmos vibracionales cronometrados para atraer y apaciguar a sus anfitrionas hormigas.
La Dra. Chiara De Gregorio, investigadora del Departamento de Psicología de Warwick, comentó: “Estas orugas están hablando esencialmente el idioma de las hormigas—no solo químicamente, sino rítmicamente. Al igualar el ritmo de las hormigas, pueden convencerlas de que pertenecen”.
“El ritmo es una parte fundamental de la vida humana: bailamos al compás, aplaudimos y notamos instantáneamente cuando algo está fuera de tiempo. Sin embargo, la organización rítmica compleja se había observado principalmente en primates, por lo que descubrir que incluso hormigas y orugas dependen de señales rítmicas cuidadosamente cronometradas para comunicarse es muy emocionante”, añadió.
“Así que, la próxima vez que golpees tu pie al ritmo, recuerda que en algún lugar bajo tierra, las orugas pueden estar haciendo algo sorprendentemente similar: manteniendo el tiempo para sobrevivir”.
Los investigadores analizaron señales vibroacústicas—pequeñas vibraciones que viajan a través de plantas, suelo o paredes de los nidos de hormigas—de dos especies de hormigas y nueve especies de orugas con diferentes niveles de myrmecofilia, un término que describe cuán fuerte es la relación entre las orugas y las hormigas.
Examinaron características rítmicas como el tempo del pulso, el tiempo entre intervalos y la regularidad del patrón. Las orugas con mayor myrmecofilia produjeron señales con un cronometraje altamente regular y patrones rítmicos especialmente complejos, similares a ritmos musicales con golpes fuertes y débiles alternados. Estos ritmos se asemejaban mucho a los utilizados por las propias hormigas. En contraste, aquellas especies con asociaciones más débiles o inexistentes con hormigas generaron ritmos más simples o irregulares.
La Prof. Francesca Barbero, del Departamento de Ciencias Biológicas y Biología de Sistemas en la Universidad de Turín, agregó: “En el oscuro y abarrotado entorno del nido de hormigas, donde vibraciones constantes y ruido son inevitables, un ritmo preciso puede ayudar a que las señales se destaquen y sean reconocidas rápidamente. Para las orugas, acertar con el ritmo puede ser vital: puede determinar si las hormigas les brindan cuidado y protección o si simplemente las ignoran”.
Las orugas altamente dependientes de las hormigas compartieron dos rasgos rítmicos clave con ellas: isocronía, lo que significa pulsos espaciados uniformemente que crean un ritmo constante; y dodecafonía, un patrón más complejo con intervalos largos y cortos alternados. Esta combinación solo fue observada en hormigas y en las especies más dependientes de las mismas, sugiriendo que ambas especies han evolucionado un patrón rítmico coordinado impulsado por su estrecha interacción ecológica.
Estos hallazgos desafían la idea preconcebida de que el ritmo está limitado a humanos o animales con cerebros grandes. En cambio, sugieren que el ritmo podría ser una característica fundamental en la comunicación dentro del reino animal—incluyendo pequeños insectos cuya supervivencia depende de la cooperación entre especies.
FINALES
Anotaciones para editores:
El artículo ‘Señales rítmicas entre hormigas y mariposas con diferentes grados de myrmecofilia’ ha sido publicado en Annals of the New York Academy of Sciences. DOI: https://doi.org/10.1111/nyas.70223