El Laboratorio de Experimentación en Espacio y Microgravedad (LEEM) ha logrado con éxito el ensayo del motor cohete "Timanfaya", avanzando hacia su integración en el cohete Áspid para la competición EuRoC 2026.
El Laboratorio de Experimentación en Espacio y Microgravedad (LEEM), vinculado a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha logrado un hito significativo al completar con éxito el ensayo estático de su nuevo motor cohete de propelente sólido, denominado “Timanfaya”. Este avance es crucial para su participación en la próxima European Rocketry Challenge (EuRoC) 2026, donde el equipo tiene como objetivo alcanzar los 3.000 metros de altitud con su cohete Áspid.
El motor “Timanfaya” representa un importante progreso en el ámbito de los motores SRAD (Student Researched and Developed). Según los responsables del LEEM, este nuevo modelo es una evolución directa del anterior, el SM12, manteniendo un impulso total teórico similar que permite realizar comparaciones precisas entre ambos. El impulso total es una medida fundamental en cohetería, ya que indica el empuje generado durante la combustión y ayuda a evaluar el rendimiento global del motor. La estrategia seguida para el rediseño y validación experimental se centró en minimizar las pérdidas detectadas en desarrollos previos y mejorar la alineación entre el comportamiento real del motor y sus modelos teóricos.
Una de las innovaciones más destacadas del motor radica en su tobera, que presenta una configuración multimaterial. Esta incluye un inserto de grafito en la garganta —la zona sometida a mayores exigencias térmicas— combinado con un material ablativo de algodón fenólico y una estructura externa de aluminio diseñada para soportar cargas mecánicas. Gracias a esta combinación, se ha optimizado tanto el comportamiento térmico como estructural del motor, logrando reducir el peso de la tobera en un 65%. Además, se ha desarrollado un nuevo material ablativo que ha permitido sustituir el acero por una tapa más ligera y eficiente hecha de aluminio.
El sistema de ignición también ha sido mejorado significativamente mediante dispositivos específicos para ensayos. Estos avances han facilitado arranques más limpios y controlados, logrando así uno de los mejores rendimientos hasta ahora alcanzados por el equipo.
El ensayo estático tuvo lugar el pasado 20 de abril y fue considerado como uno de los más ambiciosos realizados hasta la fecha por los estudiantes del LEEM-UPM. Su objetivo era validar el funcionamiento del motor bajo condiciones reales operativas, evaluando aspectos como fiabilidad y seguridad, además de obtener la curva de empuje necesaria para su certificación.
Los resultados fueron positivos: se logró un impulso total aproximado de 8.900 Ns frente a un valor teórico de 11.523 Ns, lo que equivale a un rendimiento cercano al 77%. Durante la prueba se registró una única incidencia relacionada con el sistema de adquisición de datos al momento de la ignición; sin embargo, gracias al diseño robusto desarrollado por el equipo, este logró reiniciarse automáticamente y recuperar todos los datos necesarios. Este incidente permitirá implementar mejoras adicionales en la protección electrónica y en la integración del sistema.
Este exitoso ensayo marca el cierre de una etapa dedicada al diseño y validación tecnológica e inicia una nueva fase enfocada en la integración y vuelo del sistema. El equipo continuará analizando detalladamente los datos obtenidos mientras avanza hacia la integración del motor “Timanfaya” en su próximo vehículo competitivo: el cohete Áspid. Según indican desde el equipo, “Áspid representa una evolución natural basada en años anteriores y apunta hacia sistemas más maduros y fiables para competiciones internacionales”. Este desarrollo se apoya en experiencias pasadas como las adquiridas con el cohete URSA durante EuRoC 2025.
Afrontar retos técnicos a este nivel implica trabajar bajo estándares rigurosos que superan las exigencias académicas convencionales; esto proporciona a los integrantes del equipo una experiencia invaluable que trasciende lo académico.
Actualmente, el LEEM cuenta con más de 150 miembros activos, incluyendo más de 50 estudiantes directamente involucrados en los proyectos Timanfaya y Áspid. Organizados en diversas áreas técnicas, abordan todas las fases necesarias para desarrollar un cohete desde su concepción hasta la validación experimental.
Aparte del aprendizaje técnico adquirido, trabajar dentro del LEEM fomenta habilidades organizativas esenciales para manejar proyectos complejos: planificación, coordinación entre equipos y toma decisiones bajo incertidumbre son competencias altamente valoradas en cualquier sector profesional.
Además, se llevarán a cabo iniciativas adicionales orientadas hacia la validación de subsistemas y exploración tecnológica dentro del ámbito propulsivo.
Finalmente, se invita a todos aquellos interesados a participar: el próximo 6 de mayo se llevará a cabo una sesión informativa sobre un nuevo proyecto centrado en motores cohete desarrollados desde cero. Esta iniciativa está abierta a estudiantes sin necesidad previa experiencia técnica; solo se requiere interés genuino por aprender.
El motor "Timanfaya" es un nuevo desarrollo de propelente sólido del Laboratorio de Experimentación en Espacio y Microgravedad (LEEM) de la Universidad Politécnica de Madrid. Su importancia radica en que representa un avance significativo en la tecnología de motores cohete, siendo una evolución del modelo anterior y clave para la participación del equipo en competiciones internacionales como la European Rocketry Challenge 2026.
Entre las mejoras destacan la nueva tobera con configuración multimaterial que reduce el peso en un 65%, el desarrollo de un material ablativo propio para la tapa del motor, y un sistema de ignición optimizado que permite un arranque más limpio y controlado, aumentando así la fiabilidad del motor.
El ensayo estático mostró resultados satisfactorios, alcanzando un impulso total aproximado de 8.900 Ns, lo que representa un rendimiento cercano al 77% respecto al valor teórico. A pesar de una incidencia menor durante la ignición, el sistema demostró ser robusto y capaz de recuperar los datos necesarios para el análisis posterior.
Tras este exitoso ensayo, el equipo avanzará hacia la integración del motor en el cohete Áspid, su próximo vehículo para competición. Además, continuarán analizando los datos obtenidos y optimizando el sistema de ignición para cumplir con los estándares requeridos en competiciones internacionales.