Un nuevo informe destaca la importancia de involucrar a las comunidades locales en la conservación, ya que el objetivo global de proteger el 30% de la tierra y mar para 2030 impactará directamente a casi la mitad de la población mundial.
Un nuevo informe destaca que alcanzar el objetivo internacional de conservación conocido como ‘30×30’, que busca proteger al menos el 30% de las tierras y mares del mundo para 2030, podría tener un impacto directo en la vida de casi la mitad de la población global. Este objetivo, acordado a nivel internacional, plantea una serie de retos y oportunidades que deben ser considerados para garantizar su éxito.
El informe, publicado en la revista Nature Communications, fue elaborado por investigadores del Instituto de Investigación en Conservación de la Universidad de Cambridge, junto con un equipo internacional diverso. Los autores examinaron tres enfoques distintos para alcanzar el objetivo ‘30×30’, cada uno con implicaciones diferentes para las comunidades locales y los ecosistemas que se pretende proteger.
Según los hallazgos, un enfoque que prioriza la protección de diversas especies y ecosistemas podría significar que aproximadamente el 46% de la población mundial viva dentro o cerca de áreas designadas para conservación. Sin embargo, otros métodos podrían afectar a un menor número total de personas, pero con una mayor proporción perteneciente a grupos socialmente vulnerables. Esto subraya cómo las decisiones sobre qué áreas conservar pueden moldear tanto el número como el perfil social de quienes se ven afectados.
Vivir cerca o dentro de áreas protegidas puede tener consecuencias variadas para los medios de vida y el bienestar. Entre los posibles beneficios se incluyen un suministro sostenible de agua limpia y acceso a sitios culturales. Por otro lado, también existen desventajas, como restricciones en el uso del suelo o la recolección de recursos naturales.
La forma en que se diseñen y gestionen estas nuevas áreas protegidas será crucial. Por ejemplo, existe una diferencia significativa entre un parque nacional estricto y un área protegida indígena. Para asegurar que las comunidades locales no sufran pérdidas, es esencial realizar inversiones sustanciales y establecer procesos que permitan su participación en la toma de decisiones.
El profesor Chris Sandbrook, director del Instituto de Investigación en Conservación, enfatiza: “Los nuevos sitios de conservación no son paisajes vacíos; muchas personas ya viven allí”. Este comentario resalta la necesidad urgente de considerar los impactos sobre las comunidades locales al planificar cambios en el uso del suelo para cumplir con los objetivos nacionales y globales de conservación.
A medida que se acerca la fecha límite para alcanzar este ambicioso objetivo, solo se ha protegido menos del 20% del territorio terrestre y marino global. La Conferencia sobre Biodiversidad (COP15) celebrada en 2022 vio a 196 países comprometerse formalmente a lograr esta meta. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer antes del plazo establecido en cuatro años.
El informe también considera dos enfoques alternativos teóricos para alcanzar ‘30×30’. Uno se centra en proteger grandes áreas hábitat clave, mientras que otro prioriza zonas gestionadas por pueblos indígenas y comunidades locales. Aunque estos enfoques afectarían a menos personas en general, aquellos impactados tienden a ser más pobres y vulnerables.
La investigación concluye que no existe un enfoque “óptimo” desde el punto de vista social para conservar la naturaleza; los impactos variarán considerablemente dependiendo de las prioridades establecidas al seleccionar áreas para protección y cómo se gestionen esas zonas elegidas.
Referencia: Fajardo, J. et al: ‘Social implications of the 30×30 global conservation target. Nature Communications, mayo 2026. DOI: 10.1038/s41467-026-71860-8
El informe destaca la necesidad de apoyar a las comunidades locales para alcanzar el objetivo internacional de conservar al menos el 30% de las tierras y mares del mundo para 2030, conocido como '30×30'. Este objetivo podría afectar directamente a casi la mitad de la población mundial.
Los diferentes enfoques de conservación pueden tener implicaciones variadas en las vidas de las personas. Por ejemplo, proteger una amplia variedad de especies podría beneficiar a un mayor número de personas, mientras que otros enfoques podrían impactar más a poblaciones vulnerables. Las decisiones sobre cómo se gestionan y diseñan estas áreas protegidas son cruciales para asegurar que no se perjudique a las comunidades locales.
Las comunidades locales pueden enfrentar desafíos como la restricción del acceso a recursos naturales o tierras donde viven. Sin embargo, también pueden beneficiarse de servicios ecosistémicos y oportunidades económicas si se implementan correctamente estas áreas protegidas.
El informe enfatiza que para alcanzar el objetivo 30×30 de manera efectiva, es esencial realizar inversiones significativas y establecer procesos que permitan a las comunidades locales participar en la toma de decisiones. Esto asegurará que sus necesidades y derechos sean considerados en los planes de conservación.