Investigadores de MIT y TUM han descubierto cómo las fronteras en los electrolitos sólidos pueden causar la formación de dendritas de litio, afectando la eficiencia de las baterías. Ajustes en el procesamiento del material mejoran su rendimiento.
Investigaciones recientes han arrojado luz sobre un problema persistente en las baterías de estado sólido, que son consideradas la próxima frontera en tecnología de almacenamiento energético. Estas baterías, que utilizan nuevos materiales electrolíticos, prometen una densidad energética significativamente mayor que las actuales baterías de iones de litio, además de reducir preocupaciones relacionadas con la seguridad. Sin embargo, su rendimiento se ve comprometido por la formación de estructuras metálicas diminutas llamadas dendritas, que pueden causar fallos en el funcionamiento del dispositivo.
A pesar de los avances, el proceso exacto detrás de la formación de estas dendritas sigue siendo objeto de debate. Mientras que muchos estudios han centrado su atención en la interfaz entre el electrolito y los electrodos, otro factor importante es el límite donde dos granos del electrolito se encuentran. Investigadores del MIT y la Universidad Técnica de Múnich han descubierto que estas fronteras pueden ser responsables del crecimiento de dendritas debido a desequilibrios eléctricos ocultos que afectan la conducción eléctrica del electrolito.
En un artículo publicado en Nature Nanotechnology, los investigadores caracterizaron el comportamiento eléctrico y químico en estas fronteras. Ajustando el procesamiento del electrolito, lograron mejorar el movimiento de iones y reducir las fugas electrónicas. Este avance podría permitir que las baterías de estado sólido carguen más rápido y tengan una vida útil más prolongada.
Harry Tuller, profesor en el Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales del MIT y autor principal del estudio, enfatiza: “Las fronteras entre granos son como el clima: todos hablan sobre ello, pero nadie hace nada al respecto”. Su trabajo demuestra cómo abordar este aspecto puede llevar a mejoras significativas en el rendimiento general.
El equipo también incluye a Hyunwon Chu, Jennifer Rupp y otros investigadores destacados que han dedicado años al estudio de materiales electrolíticos avanzados. Estos materiales están compuestos por cristales diminutos empaquetados juntos, lo que presenta desafíos únicos para su eficiencia.
La investigación ha permitido a los científicos ajustar las condiciones del material LLZO (zirconato de litio y lantano) para minimizar cargas negativas en las fronteras. Esto no solo facilita el movimiento de iones sino que también reduce las fugas electrónicas. Como resultado, lograron crear un electrolito con una densidad crítica más alta, permitiendo así un proceso más rápido de carga y descarga.
Rupp señala que “los incendios son actualmente un gran problema en la industria de baterías”. Al demostrar cómo controlar estas cargas espaciales, se abre un nuevo camino hacia baterías más seguras y eficientes. Los hallazgos ofrecen una hoja de ruta para acelerar el desarrollo de baterías sólidas con alto rendimiento y larga duración.
“Hemos demostrado que podemos controlar la iniciación de estas dendritas para maximizar el rendimiento”, concluye Chu. Este trabajo no solo proporciona una base teórica sólida sino también aplicaciones prácticas para mejorar las tecnologías actuales en almacenamiento energético.
Los dendritas de litio son pequeñas proyecciones de metal de litio que se forman dentro del electrolito de las baterías. Su presencia puede causar cortocircuitos, disminuyendo la eficiencia y la vida útil de las baterías.
Las fronteras donde se encuentran dos granos de electrolito pueden generar desequilibrios eléctricos que afectan la conducción eléctrica del material, lo que influye en el movimiento de iones y electrones durante la operación de la batería.
Los investigadores encontraron que al modificar las condiciones de procesamiento del electrolito, podían aumentar la densidad crítica de corriente en más del 300%, lo que permite una carga más rápida y prolonga la vida útil de las baterías.
Este descubrimiento podría llevar a desarrollos significativos en baterías más seguras y eficientes, abordando problemas como incendios y mejorando el rendimiento general, lo que es crucial para diversas aplicaciones tecnológicas.