Investigadores del CiQUS han desarrollado una estrategia innovadora utilizando nanotubos peptídicos para mejorar el transporte de fármacos contra el cáncer, superando la resistencia celular a la quimioterapia.
Investigadores del Centro Singular en Química Biolóxica e Materiais Moleculares de la USC (CiQUS) han desarrollado una innovadora estrategia molecular destinada a mejorar el transporte de medicamentos contra el cáncer hacia el núcleo de las células tumorales. Este avance se centra en la utilización de doxorrubicina, un fármaco comúnmente empleado en quimioterapia, que a menudo enfrenta el desafío de la resistencia celular tras su uso prolongado.
El equipo liderado por Juan R. Granja ha encontrado una manera de sortear este fenómeno, manteniendo la actividad antitumoral del medicamento. La clave radica en los péptidos cíclicos, pequeñas cadenas de aminoácidos que pueden agruparse para formar estructuras cilíndricas huecas, conocidas como nanotubos, en las membranas de las células cancerosas. Esta estrategia permite ajustar la doxorrubicina a estos péptidos y dirigirla hacia el núcleo celular mediante un mecanismo alternativo al habitual.
A diferencia de las células sanas, las células cancerosas poseen una mayor concentración de lípidos aniónicos, lo que favorece la interacción con los péptidos cíclicos utilizados en esta investigación. Esto facilita que tanto el fármaco como el ciclopéptido ingresen a las células malignas y avancen hacia el núcleo, donde la doxorrubicina puede intercalarse con el ADN celular y ejercer su función terapéutica.
Los ensayos realizados han confirmado que la estructura química del ciclopéptido es crucial para su capacidad de formar nanotubos estables, lo que incrementa su eficacia para penetrar en las células cancerosas. Este trabajo ha sido publicado en la revista ACS Applied Materials & Interfaces, destacando así su relevancia en el ámbito científico.
La resistencia a los medicamentos representa uno de los mayores obstáculos en el tratamiento del cáncer. Muchos tumores desarrollan mecanismos que les permiten expulsar los fármacos, limitando así su efectividad. En este contexto, los péptidos cíclicos emergen como vehículos eficaces para transportar doxorrubicina a aquellas células que normalmente la rechazarían.
La combinación de selectividad, transporte y liberación controlada busca establecer nuevas vías para tratamientos de quimioterapia combinada. Los autores del estudio esperan que esta metodología inspire el desarrollo de nuevas terapias dirigidas a tumores difíciles de tratar, posicionando así a la nanotecnología peptídica como un aliado poderoso en la lucha contra el cáncer.