Cécilia Bognon-Küss, co-directora del Instituto de Salud Global, aborda la salud global desde una perspectiva filosófica, destacando su relación con las desigualdades sociales y la nutrición.
Cécilia Bognon-Küss, co-directora del Institut de Santé Globale y responsable del máster en Humanidades Biomédicas, ofrece una perspectiva filosófica sobre el concepto de salud global. En una reciente entrevista, Bognon-Küss profundiza en los fundamentos de esta noción y las transformaciones que implica en nuestra comprensión del ser vivo y del cuidado.
La experta subraya la necesidad de diferenciar la salud global del enfoque conocido como *One Health*, que considera la salud humana como resultado de interacciones entre la salud de los animales, los ecosistemas y los entornos. Aunque este enfoque ha ganado relevancia tras la pandemia de Covid-19, presenta limitaciones al no incorporar una mirada crítica desde las ciencias humanas.
A diferencia de *One Health*, que se centra en determinantes biológicos, la salud global aborda las desigualdades estructurales que afectan las condiciones de vida y salud de las poblaciones. Esta perspectiva integra dimensiones sociales, económicas y culturales, promoviendo un enfoque interdisciplinario e internacional. Según Bognon-Küss, es fundamental actuar tanto a nivel global como local, contextualizando las políticas de salud dentro de las realidades sociales específicas.
Los trabajos de investigación de Bognon-Küss se centran en la relación entre las ciencias biológicas y materiales durante el siglo XVIII. Su tesis exploró cómo la nutrición puede servir como acceso a la organización del ser vivo a través de procesos químicos. Actualmente, su investigación se extiende hacia el concepto de *metabolismo*, cuestionando cómo este se redefine ante descubrimientos contemporáneos sobre microorganismos y el microbiota.
Además, investiga la *metafísica* de las ciencias para articular conocimientos filosóficos y científicos. Se pregunta cómo repensar conceptos como individualidad e identidad biológica desde una perspectiva más relacional que sustancial.
Bognon-Küss destaca que la nutrición es clave para entender la salud global, ya que conecta niveles biológicos, sociales y ambientales. Este proceso permite al ser vivo comunicarse con su entorno; cada organismo forma parte de un ecosistema donde interactúa con otros seres vivos. La nutrición no solo define las fronteras del organismo sino también su permeabilidad a lo que ingiere.
Históricamente, el concepto de nutrición abarcaba más que hoy; incluía respiración y todos los intercambios entre el ser vivo y su medio ambiente. Además, juega un papel crucial en enfermedades como el cáncer, donde factores ambientales también son determinantes.
Como directora adjunta del Instituto de Salud Global, Bognon-Küss tiene un papel transversal que asegura la inclusión de humanidades en todas las discusiones sobre salud. Su trabajo consiste en mantener un diálogo crítico entre metafísica, biología e historia para desentrañar significados ocultos en conceptos científicos.
Desde 2023 dirige el programa en Humanidades Biomédicas en Sorbonne Université, orientado a formar investigadores sensibles a la complejidad de la salud global. Este programa busca rehumanizar la medicina mediante enfoques interdisciplinarios que fomenten una reflexión crítica sobre prácticas científicas.
Bognon-Küss enfatiza que su curso no es solo sobre salud global; encarna sus principios fundamentales: interdisciplinariedad y reflexividad. A través del estudio del individualismo biológico o temas bioéticos, prepara a futuros investigadores para abordar la salud como un fenómeno complejo desde múltiples perspectivas.
En resumen, su labor contribuye a formar profesionales capaces de integrar dimensiones biológicas, sociales e históricas en sus prácticas médicas, actuando siempre con una conciencia ética frente a los desafíos actuales.
Proposiciones recogidas por Justine Mathieu