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El uso de videojuegos y redes sociales no causa problemas de salud mental en adolescentes

Salud juvenil

José Enrique González | Viernes 16 de enero de 2026

Un estudio de la Universidad de Manchester revela que el tiempo dedicado a videojuegos y redes sociales no causa problemas de salud mental en adolescentes, desafiando preocupaciones comunes entre padres y educadores.



Un estudio reciente de la Universidad de Manchester ha cuestionado la creencia común de que el uso de redes sociales y videojuegos contribuye a problemas de salud mental en adolescentes. Esta investigación, que se basa en las experiencias de más de 25,000 estudiantes en el área metropolitana de Manchester, es una de las más amplias y detalladas sobre este tema.

El análisis fue publicado en el Journal of Public Health y se llevó a cabo como parte del programa #BeeWell, que busca entender y mejorar el bienestar juvenil. A lo largo de tres años escolares, los investigadores siguieron a jóvenes de entre 11 y 14 años para evaluar si el tiempo dedicado a las plataformas digitales realmente predecía dificultades mentales futuras.

A pesar de las preocupaciones expresadas por padres y educadores sobre el impacto negativo del tiempo que los adolescentes pasan en TikTok, Instagram o jugando videojuegos, los hallazgos sugieren un panorama más complejo. Según Dr. Qiqi Cheng, autora principal del estudio: “Los resultados no apoyan la idea de que simplemente pasar tiempo en redes sociales o jugando cause problemas mentales; la realidad es mucho más complicada”.

Resultados del estudio sobre redes sociales y salud mental

La investigación reveló que no hay evidencia concluyente que vincule un mayor uso de redes sociales o videojuegos con un aumento en síntomas de ansiedad o depresión durante el año siguiente, tanto en chicos como en chicas. Sin embargo, se identificaron patrones interesantes: las chicas que jugaban con más frecuencia tendían a reducir su tiempo en redes sociales al año siguiente, mientras que los chicos con mayores dificultades emocionales eran más propensos a disminuir su tiempo jugando.

Este fenómeno podría estar relacionado con la pérdida de interés en actividades recreativas cuando se sienten mal o con la intervención parental al notar que sus hijos están atravesando momentos difíciles. Además, los investigadores también examinaron si interactuar activamente en redes sociales o simplemente desplazarse pasivamente por ellas tenía algún efecto significativo; sin embargo, los resultados se mantuvieron consistentes: los hábitos tecnológicos por sí solos no parecen ser responsables de problemas mentales.

A pesar de estos hallazgos positivos sobre el uso moderado de tecnología, los autores advierten que esto no implica que las experiencias online sean inofensivas. Los mensajes dañinos, las presiones virtuales y contenidos extremos pueden tener efectos reales sobre el bienestar emocional. Por lo tanto, enfocar únicamente la atención en el tiempo frente a la pantalla podría desviar la mirada hacia aspectos más importantes.

Reflexiones finales sobre la relación entre tecnología y bienestar juvenil

El profesor Neil Humphrey, coautor del estudio, subrayó: “Nuestros hallazgos indican que las decisiones de los jóvenes respecto a las redes sociales y juegos pueden estar influenciadas por su estado emocional, pero no necesariamente al revés. En lugar de culpar a la tecnología misma, debemos prestar atención a lo que los jóvenes hacen online, con quién se conectan y cómo se sienten apoyados en su vida diaria.”

Este estudio abre un nuevo debate sobre cómo abordar la salud mental juvenil en un mundo cada vez más digitalizado. La clave parece radicar no solo en regular el tiempo frente a pantallas sino también en comprender mejor las dinámicas emocionales detrás del uso tecnológico.

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