En el podcast CAIO Connect, Robert Opp del PNUD destaca la importancia de la IA responsable y la inclusión para reducir la desigualdad global y empoderar a los países en desarrollo.
En el reciente episodio del CAIO Connect Podcast, el Chief Digital Officer del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), Robert Opp, abordó la importancia de la inteligencia artificial responsable, la inclusión y la confianza como elementos clave para escalar esta tecnología y reducir la desigualdad global.
Opp refutó un mito persistente en las conversaciones sobre tecnología a nivel mundial: que los países de ingresos bajos y medios carecen de innovación. “El ingenio humano está distribuido de manera equitativa; lo que no se distribuye son las oportunidades”, afirmó. En una charla profunda, se discutió cómo la inteligencia artificial puede profundizar la desigualdad global o convertirse en una herramienta poderosa para el desarrollo inclusivo.
La trayectoria de Opp hacia su actual cargo en el UNDP no comenzó en Silicon Valley, sino en el ámbito humanitario y de desarrollo. Su motivación siempre ha sido clara: ¿Cómo podemos hacer una diferencia real en la vida de las personas más rápidamente?. Este impulso por innovar lo llevó a los sistemas digitales y, eventualmente, a la inteligencia artificial. Sin embargo, enfatiza que la tecnología no impulsa la transformación; son las personas quienes lo hacen.
A lo largo del podcast, Opp destacó lo que distingue a los líderes efectivos en inteligencia artificial. Según él, un gran Chief AI Officer entiende a las organizaciones más allá de los algoritmos. Reconoce que la resistencia al cambio es natural y su tarea es guiar a las personas para demostrar cómo la IA puede facilitar el trabajo y hacerlo más impactante.
Uno de los segmentos más poderosos del podcast se centró en el tema de la confianza. Muchos empleados temen que la IA les reemplace. Opp recontextualiza esta preocupación: “La IA no es una tecnología de reemplazo; es una herramienta de mejora". Cuando los trabajadores experimentan cómo la IA amplifica sus capacidades, ese miedo se transforma en confianza.
Citando hallazgos del Informe sobre Desarrollo Humano del UNDP, Opp subrayó que las personas en países de ingresos bajos y medios suelen ser más optimistas respecto a la IA que aquellos en naciones más ricas. Esta percepción se debe a que ven en la IA una oportunidad para avanzar rápidamente en áreas como educación, salud y servicios financieros.
A medida que se establecen marcos globales para gobernar la IA, como las iniciativas del UN sobre este tema, es crucial actuar localmente. Opp explicó cómo el UNDP apoya a los países en el diseño de políticas sobre IA que reflejen realidades locales mientras se fundamentan en derechos humanos e inclusión.
“La ética y la innovación deben ir de la mano”, concluyó Opp al abordar preocupaciones sobre si una IA responsable podría frenar el progreso. Aseguró que construir confianza mediante prácticas éticas no solo es posible, sino necesario para fomentar mercados sostenibles.
Cerrando esta conversación enriquecedora, Opp definió la inteligencia artificial responsable con una frase contundente: “No dejar a nadie atrás". Esta declaración encapsula un enfoque esperanzador hacia un futuro donde todos puedan beneficiarse del avance tecnológico.