La investigación del Hospital Universitari Arnau de Vilanova y la Universitat de Lleida sugiere que la realidad virtual inmersiva puede reducir la ansiedad y el burnout en profesionales de Urgencias.
La realidad virtual inmersiva (IVR) se perfila como una herramienta prometedora para mejorar el bienestar emocional de los profesionales sanitarios que operan en entornos de alta presión. Esta conclusión surge de una investigación llevada a cabo por el Hospital Universitario Arnau de Vilanova (HUAV), la Universidad de Lleida (UdL) y el Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida). Los hallazgos han sido recopilados en dos artículos publicados en las revistas Cureus y Frontiers in Medicine.
El estudio, liderado por el profesor Oriol Yuguero, director clínico territorial de Urgencias y responsable del grupo de investigación ERLab, ha contado con el apoyo financiero de la empresa Romero Polo, ubicada en Lleida. La investigación evaluó el impacto de un programa basado en proyección inmersiva sobre profesionales de Urgencias, analizando si cuatro sesiones semanales de 20 minutos influían en los niveles de ansiedad, burnout, estrés percibido y algunos marcadores fisiológicos del estrés, como la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Los resultados indican que el programa, denominado MK360, es accesible y bien tolerado por los participantes. Según Yuguero, «aunque las reducciones en el estrés percibido no fueron estadísticamente significativas, se observó una tendencia a la disminución del estrés y cambios positivos en algunos síntomas de burnout: menor cansancio y cinismo, así como una mayor sensación de eficacia». Además, muchas sesiones mostraron una disminución inmediata en la frecuencia cardíaca y la presión arterial sistólica, ambos indicadores fisiológicos asociados a respuestas de relajación.
De un total de 198 personas elegibles para participar en el estudio, 131 se inscribieron y 67 completaron todo el protocolo. Este incluyó una fase con realidad virtual, un período de descanso (washout) y una fase de control con descansos habituales. Un 25% de los participantes reportó sentirse emocionalmente mejor tras completar el programa, sin que ninguno indicara haber empeorado.
Los autores del estudio enfatizan que debido al diseño piloto y al tamaño reducido de la muestra, son necesarios estudios más amplios para confirmar su eficacia. También se busca determinar cómo este tipo de intervenciones inmersivas podrían integrarse dentro de programas destinados a apoyar a los estudiantes. Este enfoque combina tecnología, psicología y educación para ofrecer herramientas adicionales en la lucha contra el estrés y el burnout entre futuros profesionales sanitarios.
En un contexto donde la ansiedad y el burnout impactan significativamente a los trabajadores en Urgencias, esta investigación abre nuevas posibilidades para integrar tecnologías inmersivas como complemento al bienestar laboral, concluye Yuguero.