Expertos en conciliación se reunieron en CaixaForum Madrid para discutir el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el bienestar laboral. Durante el IV Encuentro Anual de la Conciliación, organizado por la Fundación Másfamilia, se destacó que la IA puede anticipar riesgos psicosociales y mejorar la salud mental en el trabajo si se gestiona con un enfoque humano. Los participantes coincidieron en que el verdadero valor de la IA radica en su capacidad para entender y acompañar a las personas, enfatizando que debe integrarse de manera estratégica sin erosionar la confianza y el compromiso en las organizaciones.
La Fundación Másfamilia ha congregado a expertos y empresas en CaixaForum Madrid para discutir el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el bienestar laboral. Este IV Encuentro Anual de la Conciliación ha puesto de manifiesto un desafío fundamental: integrar la tecnología sin comprometer la confianza, el compromiso y el equilibrio profesional. Las organizaciones participantes coincidieron en que el verdadero valor de la IA radica no solo en su eficiencia, sino en su capacidad para comprender y acompañar a las personas.
Bajo el lema 'Conciliar con futuro: Salud mental + Inteligencia Artificial para el bienestar personal y laboral', líderes empresariales, expertos en innovación y profesionales de la salud organizacional reflexionaron sobre los retos y oportunidades que presenta la IA en la gestión del talento y la conciliación.
En su intervención inaugural, Rafael Fuertes, director general de efr, destacó que el desafío actual no es meramente tecnológico, sino estratégico. "Llevamos más de 20 años abordando la conciliación, y ahora se suma la IA. Su verdadero aporte debe ser mejorar la vida de las personas y construir entornos laborales más equilibrados", afirmó.
Raúl Alelú Paz, científico y cofundador de Ever3, fue el encargado de abrir las ponencias, donde explicó cómo la tecnología puede anticipar problemas psicológicos utilizando datos. "La IA genera esperanza si se desarrolla sobre bases científicas y datos fiables que respalden su aplicación ética", enfatizó.
Durante una de las mesas redondas sobre IA y empleo, Susana García, profesora especializada en inteligencia artificial, subrayó que "la IA no sustituye trabajo, sino tareas; nos iguala en capacidades técnicas; lo que nos diferencia es criterio, experiencia y aquello que no se puede automatizar". Por su parte, David Hurtado Torán, representante de Microsoft España, añadió que "la IA evoluciona a tal velocidad que obliga a replantear cómo trabajamos y aprendemos".
José Antonio Gómez, del Grupo Santander, junto a Sara Olmeda, de Enagás, compartieron ejemplos prácticos sobre el uso responsable de la IA. Gómez señaló que "la IA es un aliado estratégico que debe usarse con propósito" mientras que Olmeda resaltó que "no se puede imponer la IA; debe integrarse".
En otro bloque dedicado al bienestar laboral, Meritxell Obiols destacó la necesidad de un liderazgo responsable que combine inteligencia emocional con un uso ético de la IA. El catedrático Antonio Artés complementó esta idea al afirmar que aunque la IA puede detectar riesgos de estrés y aportar datos sobre el estado emocional, no sustituye el juicio humano; su función es informar, no decidir.
Bibiana Martínez Monsalve, representante de EDP, enfatizó que analizar datos sobre clima laboral y salud mental permite actuar proactivamente para garantizar un bienestar responsable.
Cerrando el evento, Carmen Soler, embajadora del programa efr bienestar, junto a Eugenio de Andrés, embajador de MásIA Responsable, coincidieron en que el futuro del trabajo depende del equilibrio entre tecnología y empatía. Soler subrayó que "las organizaciones deben adaptar la conciliación a nuevos retos", mientras De Andrés advirtió sobre los desafíos sin precedentes que enfrenta hoy el profesional de recursos humanos debido a los cambios tecnológicos.
Roberto Martínez, director de iniciativa efr, concluyó reafirmando que "la IA debe ser un activo para mejorar nuestras condiciones laborales y ayudarnos a conciliar más y mejor, sin comprometer los logros alcanzados en los últimos años". La jornada dejó claro que **el camino hacia un entorno laboral saludable pasa por una integración consciente** entre tecnología humana y empatía.