La libertad de prensa se deteriora globalmente, con Europa del Este y Asia Central en crisis. Las leyes restrictivas y la represión estatal afectan gravemente a los periodistas en diversas regiones.
Europa y Asia Central: un retroceso alarmante en la libertad de prensa
En 2026, la región de Europa del Este y Asia Central (EEAC) se mantiene en el penúltimo lugar de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. Mientras tanto, la Unión Europea y los Balcanes logran conservar la primera posición, a pesar de que el entorno para el ejercicio del periodismo se ha deteriorado notablemente.
A excepción de Kosovo, que ha visto una mejora en su clasificación (84; +15), la tendencia general en los Balcanes Occidentales es negativa. Países como Albania (83; -3), Bosnia y Herzegovina (90; -4) y Serbia (104; -8) continúan siendo hostiles hacia el periodismo, con un ambiente propicio para la propaganda. En Europa del Este, Moldavia (31) se destaca como el único país con un entorno “bastante bueno” para los medios, mientras que todos los indicadores de la Clasificación muestran una caída, especialmente en lo que respecta al marco legal.
Diversas dinámicas convergen para explicar este retroceso en la libertad de prensa en EEAC. La situación se asemeja a un laboratorio donde los valores son invertidos y una legalidad artificial favorece al poder a expensas de la información libre. En este contexto, Georgia (135) ha caído 21 puestos tras más de un año de crisis democrática y represión contra manifestaciones y su cobertura mediática. Las leyes restrictivas sobre “agentes extranjeros” y financiación de medios han contribuido a este deterioro del Estado de derecho.
Armenia (50), ahora considerada “problemática”, también refleja esta caída debido a demandas abusivas por difamación y legislaciones disuasorias. En Kazajistán (149; -8), las presiones indirectas y un clima de impunidad han endurecido aún más el marco legal. Por su parte, países como Bielorrusia (165), Azerbaiyán (171), Rusia (172) y Turkmenistán (173) presentan algunas de las puntuaciones más bajas del mundo en cuanto a indicadores legales.
La situación de la libertad de prensa en América Latina es igualmente preocupante, habiendo perdido 14 puntos desde 2022 en la Clasificación Mundial. Esta caída es comparable con las regiones más difíciles para el periodismo, como Europa del Este y Oriente Medio.