CEF.- UDIMA presentó en un foro internacional investigaciones sobre la prevención del suicidio y el uso de inteligencia artificial, destacando intervenciones digitales para adolescentes y entrenamiento clínico con pacientes virtuales.
La conducta suicida se erige como uno de los mayores desafíos en la salud pública a nivel mundial, representando una de las principales causas externas de muerte. Esta realidad ha motivado el surgimiento de nuevas líneas de investigación enfocadas tanto en la prevención temprana como en la formación especializada de los profesionales que intervienen en este ámbito.
Los académicos Elena Brenlla, Martina Medolla y Andrés Pemau han representado a CEF.- UDIMA en el 10th Suicide & Self-harm Early & Mid-Career Researchers’ Forum (EMCRF26), un congreso internacional organizado por el Suicidal Behaviour Research Laboratory (SBRL). En este foro, el equipo presentó dos trabajos científicos centrados en el uso de tecnologías digitales e inteligencia artificial para mejorar tanto la prevención del suicidio como la capacitación especializada.
Uno de los estudios, titulado Prevención de la conducta suicida en adolescentes: evidencia empírica y desarrollo de una intervención digital, liderado por Martina Medolla, aborda cómo las intervenciones digitales pueden contribuir a prevenir el suicidio entre los jóvenes. La investigadora subraya que la adolescencia es una etapa especialmente vulnerable debido a los cambios biológicos, psicológicos y sociales que experimentan los jóvenes. “El suicidio es una de las principales causas de muerte entre ellos”, destaca.
Añade que los adolescentes suelen interactuar principalmente a través de entornos digitales, lo que hace necesario desarrollar estrategias preventivas que sean accesibles y atractivas para esta población. El estudio combina un análisis cuantitativo sobre la eficacia de las intervenciones tecnológicas con el diseño de una propuesta preventiva digital dirigida a jóvenes entre 12 y 18 años.
Medolla enfatiza que uno de los puntos fuertes del proyecto es su conexión entre investigación y aplicación práctica. “Primero analizamos qué sabemos sobre la eficacia de las intervenciones digitales mediante un metaanálisis y, a partir de esos resultados, diseñamos una propuesta basada en variables psicológicas relevantes para prevenir conductas suicidas”, explica.
El segundo trabajo presentado se centra en el uso de pacientes generados por IA para formar habilidades clínicas en evaluación del riesgo suicida. Este proyecto educativo innovador forma parte del programa del Máster en Prevención del Suicidio ofrecido por CEF.- UDIMA. La iniciativa investiga cómo la inteligencia artificial puede facilitar el entrenamiento práctico necesario para evaluar riesgos asociados al suicidio.
Brenlla y Pemau argumentan que estas competencias requieren práctica constante y supervisada. “El entrenamiento en habilidades clínicas sensibles necesita repetición y supervisión, algo conocido como práctica deliberada”, comentan. Sin embargo, esta formación suele ser costosa y complicada cuando se trata de situaciones delicadas. Aquí es donde la inteligencia artificial puede ofrecer soluciones novedosas.
"La IA podría crear un entorno seguro y realista para practicar habilidades clínicas a bajo costo", afirman. Entre sus ventajas están la posibilidad de repetir entrenamientos ilimitadamente, recibir retroalimentación inmediata y trabajar con diversas situaciones clínicas sin poner en riesgo ni a pacientes ni a estudiantes.
A pesar de sus diferencias, ambos proyectos comparten una visión común sobre cómo las nuevas tecnologías pueden transformar el campo de la salud mental. “Buscamos aprovechar al máximo las oportunidades que nos brinda el entorno digital actual”, concluye Andrés Pemau.
A través de su participación en foros internacionales como este, CEF.- UDIMA tiene la oportunidad de destacar lo innovador de sus proyectos y compartir avances significativos con investigadores especializados globalmente en el área del suicidio.
Se están desarrollando intervenciones digitales basadas en evidencia científica que abordan la conducta suicida en adolescentes, aprovechando su comunicación a través de entornos digitales. Estas intervenciones buscan ser accesibles y atractivas para los jóvenes.
La inteligencia artificial se utiliza para crear pacientes virtuales que permiten a los estudiantes practicar habilidades clínicas y evaluar el riesgo de suicidio en un entorno seguro y controlado, facilitando un entrenamiento repetido y con retroalimentación inmediata.
Combinar investigación y aplicación práctica permite diseñar intervenciones efectivas basadas en evidencia, asegurando que las estrategias preventivas sean relevantes y adaptadas a las necesidades actuales de los adolescentes.