Un nuevo curso del MIT explora la relación entre inteligencia artificial y filosofía, desafiando a los estudiantes a reflexionar sobre la racionalidad y la toma de decisiones en sistemas artificiales.
La pregunta sobre hasta qué punto un sistema artificial puede ser considerado racional es el eje central de un nuevo curso del MIT titulado 6.S044/24.S00, que se enfoca en la relación entre la inteligencia artificial y la racionalidad. Este curso no busca proporcionar respuestas definitivas, sino que invita a los estudiantes a explorar dilemas filosóficos relacionados con la investigación en IA.
Para la próxima generación de académicos, los conceptos de racionalidad y agencia podrían ser fundamentales en la toma de decisiones de IA, especialmente cuando se consideran las limitaciones cognitivas humanas y las perspectivas subjetivas sobre lo que se considera racional o no.
Este análisis surge de una profunda conexión entre la ciencia computacional y la filosofía, disciplinas que han colaborado durante mucho tiempo para formalizar cómo se forman las creencias racionales, se aprende de la experiencia y se toman decisiones lógicas en función de objetivos específicos.
Leslie Kaelbling, profesora de Ciencia e Ingeniería Computacional en el MIT y encargada del curso, destaca que aunque podría parecer que ambas áreas están distantes, “siempre han intersectado”. Recuerda a Alan Turing, quien fue tanto científico computacional como filósofo. Kaelbling tiene una licenciatura en filosofía por Stanford University, donde la ciencia computacional aún no era una opción como especialidad.
Por su parte, Brian Hedden, profesor en el Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT y co-instructor del curso junto a Kaelbling, subraya que estas dos disciplinas están más alineadas de lo que muchos podrían pensar. Según él, “las diferencias radican en el énfasis y la perspectiva”.
El curso representa un esfuerzo por integrar conocimientos técnicos con reflexiones filosóficas, creando así un espacio educativo donde los estudiantes pueden desarrollar habilidades críticas necesarias para abordar los desafíos contemporáneos en el ámbito de la inteligencia artificial.
A medida que avanza la tecnología de IA, es crucial que los futuros profesionales comprendan no solo los aspectos técnicos, sino también las implicaciones éticas y filosóficas que surgen al interactuar con estos sistemas. La formación interdisciplinaria propuesta por el MIT podría ser clave para formar líderes capaces de navegar este complejo panorama.