Las lluvias de 2025 mejoran temporalmente la situación de Doñana, pero persisten retos ecológicos graves que requieren atención continua para asegurar su biodiversidad a largo plazo.
La **Infraestructura Científica y Técnica Singular – Reserva Biológica de Doñana** (ICTS-Doñana), vinculada a la **Estación Biológica de Doñana** del **Consejo Superior de Investigaciones Científicas** (CSIC), ha dado a conocer el informe titulado ‘Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025’. Este documento presenta los resultados del programa de monitorización ambiental que se lleva a cabo en el Espacio Natural de Doñana. Los hallazgos subrayan el notable valor ecológico de esta área, aunque también revelan una situación compleja que mezcla señales positivas con preocupaciones significativas.
Durante la presentación, **Eloy Revilla**, director de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), destacó: “Los datos muestran que hay motivos para la esperanza, pero es necesario seguir trabajando en su recuperación”. Las precipitaciones registradas este año sugieren una evolución favorable para Doñana, aunque persisten problemas críticos que requieren esfuerzos sostenidos a largo plazo y no se solucionan con un par de años favorables en cuanto a lluvias.
A lo largo de más de diez años, Doñana ha enfrentado precipitaciones por debajo de lo habitual, con una sequía marcada en 2022 y 2023. En contraste, el ciclo hidrológico 2024-2025 ha reportado un total de 675 mm de precipitación, superando la media histórica, que se sitúa en 530 mm. Sin embargo, lo realmente significativo ha sido la distribución temporal de estas lluvias.
Las precipitaciones se concentraron intensamente durante cortos periodos, especialmente en marzo, donde se registraron 287,2 mm, representando el 42,6 % del total anual. Este fenómeno provocó fuertes avenidas en los arroyos que alimentan la marisma, resultando en un llenado excepcional. En marzo de 2025, la marisma alcanzó casi el 100 % de inundación por primera vez desde 2010 y mantuvo agua durante 157 días, casi el doble del promedio histórico.
A pesar del éxito hídrico en las marismas, la situación es preocupante para las lagunas. Solo un 36 % logró inundarse completamente, evidenciando la falta de recuperación del acuífero. Las lagunas peridunares más grandes como Santa Olalla han mantenido agua durante gran parte del ciclo hidrológico; sin embargo, muchas lagunas temporales han visto una colonización progresiva por vegetación terrestre debido a años sin inundaciones recurrentes.
En términos avícolas, los censos realizados por ICTS-Doñana reflejan una invernada discreta para las aves acuáticas. En enero se contabilizaron 178.907 aves invernantes, cifra inferior al promedio histórico cercano a los 280.000 individuos. No obstante, se observa un aumento en la abundancia respecto al año anterior para muchas especies.
Las lluvias recientes han beneficiado a ciertos grupos como los escarabajos acuáticos y anfibios. La mayor disponibilidad de hábitats acuáticos ha permitido alcanzar niveles altos de abundancia para estos insectos. Entre los anfibios destacados están la rana común y el sapo de espuelas; además, el gallipato ha vuelto a ser observado en más localidades tras años difíciles.
No obstante, las especies nativas siguen enfrentando desafíos críticos. La población de peces nativos es alarmantemente baja y solo tres especies han sido registradas en la marisma. Por otro lado, los peces exóticos dominan el ecosistema acuático.
El informe concluye que aunque existen avances notables como las inundaciones excepcionales y mejoras en algunas especies específicas durante 2025, **Doñana** enfrenta retos estructurales significativos que amenazan su biodiversidad. La limitada inundación de las lagunas y el aumento continuo de especies invasoras resaltan la fragilidad del ecosistema local.
Para garantizar la conservación efectiva del valor ecológico de Doñana será crucial implementar acciones continuas que aborden estos retos integralmente.