La UC3M ha desarrollado una tecnología de inteligencia artificial que detecta violencia de género a través de la voz, mejorando la identificación temprana de víctimas y apoyando su recuperación psicológica.
Un equipo de investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha desarrollado una innovadora tecnología basada en inteligencia artificial que permite detectar casos de violencia de género a partir del análisis de la voz. Esta investigación, publicada recientemente en la revista científica Applied Sciences, utiliza una arquitectura conocida como adversaria para identificar biomarcadores relacionados con las características espectrales del habla.
Carmen Peláez Moreno, catedrática del Departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones de la UC3M e investigadora del proyecto UC3M4Safety, explica que “este tipo de interpretación en las características del habla es muy parecido al que llevamos a cabo las personas de manera intuitiva”. Su estudio busca trasladar este conocimiento a redes neuronales que imitan el procesamiento cerebral humano respecto a esta información.
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo trabajó con voluntarias que participaron en experimentos diseñados mediante realidad virtual. Durante estas pruebas, las participantes visualizaron vídeos con y sin contenido violento, mientras se analizaban los cambios en su comportamiento y en su voz según las emociones experimentadas. “Observamos comportamientos muy distintos ante los mismos estímulos entre personas que habían sufrido violencia y aquellas que no”, señala Peláez. Este hallazgo fue accidental: “Buscando otra cosa, descubrimos que era posible detectar si una persona había sido víctima de violencia únicamente analizando su señal de voz”.
Este avance tecnológico abre nuevas posibilidades prácticas. Por un lado, podría servir como herramienta para la detección temprana y no invasiva de problemas de salud mental en entornos clínicos. Por otro, permitiría su integración en plataformas digitales como asistentes virtuales o recursos de atención social, facilitando así la identificación temprana de víctimas de violencia de género.
Carmen Peláez concluye que “si conseguimos identificar indicios de violencia de género cuando una persona llama a una línea de ayuda o acude al médico, podemos actuar antes de que ocurra un suceso fatal”. Esto sería crucial incluso antes de que la propia persona se reconozca como víctima, lo cual facilitaría su recuperación psicológica desde etapas tempranas.
La investigación forma parte del proyecto Bindi, desarrollado por el equipo UC3M4Safety, cuyo objetivo es combatir la violencia de género mediante la prevención, recopilación de pruebas y asistencia temprana a las víctimas mediante tecnología. Este equipo está liderado por Celia López Ongil y Clara Sainz de Baranda Andújar e integra personal investigador del Instituto de Estudios de Género (IEG) y diversas facultades dentro de la universidad.
Celia López Ongil destaca el compromiso del equipo por utilizar tecnología en la resolución de problemas sociales: “Creemos que puede ayudar significativamente en la lucha contra la violencia y la victimización, además de contribuir a la recuperación emocional de las víctimas”.