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Transformando el desarrollo inmobiliario en Panamá: la experiencia de Cherry Tang

Desarrollo Inmobiliario Panamá

Álvaro Gómez Tornero | Viernes 01 de mayo de 2026

Cherry Tang, estudiante de desarrollo inmobiliario en MIT, reflexiona sobre su pasantía en Panamá, donde aprendió a integrar desarrollo, comunidad y medio ambiente en sus modelos financieros.



Cherry Tang, estudiante de maestría en desarrollo inmobiliario en el MIT Center for Real Estate, ha compartido su experiencia tras una pasantía en Panamá, donde su objetivo inicial de construir un modelo financiero se transformó en una profunda reflexión sobre la intersección entre desarrollo, comunidad y medio ambiente. Este aprendizaje práctico le permitió entender cómo estos elementos están influenciados tanto por la cultura como por las dinámicas del lugar.

“Entré esperando construir un modelo financiero. No imaginaba que esta experiencia cambiaría fundamentalmente mi forma de pensar sobre el desarrollo”, comenta Tang.

Un proyecto singular en Santa Catalina

El enfoque del proyecto se centró en Santa Catalina, un remoto pueblo costero famoso por el surf, ubicado en la costa pacífica de Panamá. La propuesta incluye alrededor de 140 unidades residenciales que abarcan condominios, villas y casas, además de terrenos vacantes, cuatro espacios comerciales, una escuela de surf con estadio y un restaurante con piscina, todo diseñado para convertirse en el verdadero centro del pueblo.

A primera vista, Santa Catalina no parece un mercado típico de desarrollo “prime”. Carece de infraestructura adecuada, presenta baja densidad y no cuenta con un núcleo establecido. Sin embargo, como señala Tang: “Lo que tiene es algo poderoso: surf de clase mundial y acceso al Parque Nacional Coiba, un destino premier para buceo. Aquí, el océano se convierte en el inquilino ancla.”

Una nueva visión del urbanismo

El diseño del proyecto busca crear una comunidad planificada abierta y accesible que se integre perfectamente con el pueblo existente. Con un enfoque en el surf y el buceo, se introduce una mezcla diversa de productos y un parque lineal de 600 metros, posicionándose así como el futuro corazón de Santa Catalina y ofreciendo una alternativa diferenciada a los desarrollos locales y comunidades tipo resort.

Tang considera este enfoque como una nueva forma de concebir la creación de lugares: “No se trataba solo de construir un resort. Era sobre establecer un centro gravitacional para una comunidad que nunca realmente tuvo uno.” Su papel principal fue desarrollar desde cero el modelo financiero del proyecto. La estructura del capital implicaba considerar la tierra como parte del patrimonio y utilizar depósitos por ventas para financiar la construcción, lo cual requería una perspectiva diferente a las estructuras institucionales que había utilizado anteriormente en Toronto y Boston.

Aprendizajes significativos durante la pasantía

“Fue más que un ejercicio técnico”, explica. “Reforzó cómo las decisiones financieras, físicas y estratégicas están profundamente interconectadas, y cómo una estructuración cuidadosa puede desbloquear proyectos que podrían no ser viables de otra manera.” Trabajando directamente con KC Hardin, fundador y CEO de Conservatorio, así como con otros miembros del equipo directivo, Tang tuvo acceso directo a la toma de decisiones en tiempo real relacionadas con el desarrollo. Presentó su modelo financiero a los líderes e inversores potenciales, influyendo así en las conversaciones sobre fases, diseño y construcción.

A lo largo del mes, Tang y sus colegas interactuaron con diversas personas involucradas en el futuro del proyecto. Tuvieron encuentros con desarrolladores locales y agentes inmobiliarios para aprender sobre mejoras infraestructurales y actividades inmobiliarias vigentes en la región.

Impacto cultural y ambiental

Uno de los momentos más memorables para Tang fue conocer a una familia con vínculos históricos a la zona: “Su trabajo en conservación costera es profundamente inspirador”, dice. También tuvieron la oportunidad de reunirse con científicos del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical mientras exploraban manglares y aprendían sobre ecosistemas costeros y las implicaciones ambientales a largo plazo del desarrollo.

“Fue un recordatorio vívido de que las decisiones relacionadas con el desarrollo no existen en aislamiento”, añade Tang.

Afuera del ámbito laboral, Panamá dejó huellas imborrables. Navegar por el Canal de Panamá o observar barcos mercantes atravesar paisajes habitados por monos y perezosos enriquecieron su experiencia personal. Vivir en Casco Viejo sirvió como un estudio práctico sobre desarrollo orientado a la comunidad.

Cierre reflexivo sobre el desarrollo responsable

“Lo que más me impactó fue el enfoque revitalizador de Conservatorio; no a través del desplazamiento sino mediante un compromiso profundo, construcción de confianza y creando oportunidades para que los residentes locales participen en la transformación del área”, reflexiona Tang.

Esa misma calidez se reflejó también en momentos cotidianos; sus compañeros hicieron todo lo posible por hacer sentir bienvenidos a los pasantes: “Los extraños nos saludaban como si fuéramos vecinos”, recuerda Tang. “El nivel de calidez y hospitalidad definió tanto la experiencia como el trabajo mismo.” Al final del mes, Tang no solo adquirió habilidades técnicas; también experimentó un cambio significativo en su perspectiva.

“Comencé a ver el desarrollo menos como una fórmula y más como un sistema”, concluye. “Uno que se sitúa en la intersección entre finanzas, diseño, medio ambiente y comunidad.” Su conclusión es clara: se puede crear valor de maneras poco convencionales; además, el liderazgo en bienes raíces está fundamentado en confianza, curiosidad y respeto profundo por cada lugar.

Tang llegó a Panamá con la intención de construir un modelo; regresó con una comprensión más profunda acerca de lo que significa desarrollar con responsabilidad —tanto como desarrolladora como guardiana del lugar.

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