Andalucía impulsa el uso de inteligencia artificial para evaluar y asegurar la calidad en universidades, destacando su capacidad para procesar información y mejorar la enseñanza.
La inteligencia artificial (IA) se perfila como una herramienta clave para la evaluación y aseguramiento de la calidad en las universidades andaluzas. Así lo ha afirmado el secretario general de Universidades de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, Antonio Posadas, durante su intervención en el XII Encuentro Unidades Técnicas de Calidad, que se lleva a cabo en el Edificio Magisterio de la Universidad de Jaén.
Posadas destacó que la IA tiene la capacidad de procesar grandes volúmenes de información, algo que anteriormente resultaba complicado. Este evento busca fomentar un espacio para el intercambio de experiencias y reflexiones entre los técnicos encargados de las unidades técnicas de calidad en las universidades de Andalucía.
En su discurso, Posadas hizo mención a la Agencia para la Calidad Científica y Universitaria de Andalucía (ACCUA), un organismo público creado por la Ley 9/2021. Esta agencia tiene como función principal evaluar y acreditar las actividades relacionadas con la educación superior y la investigación científica en la región. Aunque ACCUA es una entidad administrativa independiente reciente, su labor se basa en una larga trayectoria en materia de evaluación de calidad.
El secretario general subrayó que ACCUA opera con autonomía e imparcialidad, enfocándose principalmente en la evaluación de títulos oficiales y centros educativos, así como en las actividades de I+D+i dentro del Sistema Andaluz del Conocimiento. También se encarga de la acreditación del profesorado universitario.
A pesar del avance hacia una mejor calidad educativa, Posadas advirtió sobre un problema significativo: muchos mecanismos destinados a garantizar esta calidad son percibidos como tareas burocráticas. Esto afecta tanto al Personal Docente e Investigador (PDI) como al Personal Técnico de Gestión y Administración y Servicio (PTGAS).
El secretario general argumentó que este enfoque burocrático puede llevar a una hiperformalización del sistema, donde se prioriza el cumplimiento administrativo sobre la mejora real en la enseñanza. En este contexto, los docentes pueden verse atrapados en un ciclo donde dedican más tiempo a llenar informes que a innovar o mejorar sus métodos pedagógicos.
Finalmente, Posadas abogó por un sistema evaluativo más práctico y útil, donde los indicadores reflejen verdaderamente el aprendizaje y no solo aspectos formales. “No se trata solo de redactar memorias extensas que nadie lee”, concluyó, enfatizando que las evaluaciones deben ser simples y efectivas.