Un estudio del Instituto de Neurociencias revela que la señalización por interferón podría explicar la mayor vulnerabilidad de las mujeres al Alzheimer, sugiriendo nuevas vías terapéuticas para abordar esta enfermedad.
La enfermedad de Alzheimer presenta una notable disparidad de género, afectando aproximadamente al doble de mujeres que hombres. Aunque la mayor esperanza de vida en las mujeres puede explicar parte de esta diferencia, investigaciones recientes sugieren que existen mecanismos biológicos subyacentes que incrementan la vulnerabilidad femenina a desarrollar esta patología. Un estudio reciente liderado por el Instituto de Neurociencias (IN), un centro conjunto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), ha identificado una vía del sistema inmunitario conocida como señalización por interferón que podría ser clave en esta mayor susceptibilidad. Los hallazgos han sido publicados en la revista Journal of Neuroinflammation.
La señalización por interferón es fundamental para defenderse contra infecciones virales; sin embargo, su activación persistente puede desencadenar procesos inflamatorios nocivos para el cerebro. En este contexto, el laboratorio de Plasticidad Celular y Neuropatología del IN ha observado que esta vía se activa con mayor intensidad en mujeres diagnosticadas con Alzheimer, lo que podría explicar su mayor vulnerabilidad ante la enfermedad.
El estudio ha revelado un mecanismo biológico que ayuda a entender esta disparidad. Según José P. López-Atalaya, investigador del CSIC en el IN y líder del estudio, “sabíamos que las mujeres desarrollan con más frecuencia la enfermedad, pero desconocíamos qué mecanismos biológicos podían explicar esta diferencia”. Los resultados indican que la respuesta por interferón está significativamente más activa en mujeres con Alzheimer, lo cual podría contribuir tanto a las alteraciones cerebrales como al deterioro cognitivo asociado.
Para validar sus conclusiones, el equipo analizó muestras de tejido cerebral post mortem de pacientes con Alzheimer y encontró que los genes relacionados con la respuesta por interferón estaban más activados en mujeres que en hombres, incluso cuando ambos grupos presentaban grados similares de daño cerebral. Este patrón fue corroborado posteriormente en modelos animales donde las ratonas mostraron una respuesta inmunitaria más intensa comparada con los machos, así como mayor inflamación cerebral y alteraciones en marcadores asociados al daño neuronal.
El estudio combinó análisis transcriptómicos del tejido cerebral humano con modelos animales y técnicas avanzadas como la secuenciación de ARN a célula única. Esto permitió identificar a la microglía —las principales células inmunitarias del cerebro— como un foco crucial para la activación de la respuesta por interferón. Aunque estas células son protectoras para el sistema nervioso, su activación prolongada puede favorecer procesos inflamatorios perjudiciales: “Nuestros datos refuerzan la idea de que la neuroinflamación juega un papel central en la progresión del Alzheimer”, afirma Verónica López López, primera autora del estudio.
Los investigadores se propusieron determinar si la activación de la señalización por interferón era simplemente una consecuencia del Alzheimer o si tenía un papel activo en su progresión. A través de diversos modelos experimentales, demostraron que activar esta respuesta inmunitaria era suficiente para provocar alteraciones asociadas a la enfermedad, incluyendo inflamación cerebral y deterioro en circuitos relacionados con la memoria.
Además, observaron que potenciar esta vía específicamente en microglía agravaba los cambios neuroinflamatorios y aquellos relacionados con neurodegeneración. En contraste, bloquear farmacológicamente esta señalización mediante inhibidores específicos redujo significativamente la neuroinflamación y mejoró el rendimiento en pruebas relacionadas con memoria espacial en hembras del modelo experimental de Alzheimer.
Aunque estos resultados provienen principalmente de estudios en modelos animales, los autores consideran necesario realizar futuros estudios clínicos para evaluar si este enfoque puede aplicarse a pacientes humanos. No obstante, los hallazgos apuntan hacia una línea emergente de investigación: “Estos resultados apoyan la idea de que modular farmacológicamente la señalización por interferón podría ser una estrategia viable para reducir la neuroinflamación y preservar funciones cerebrales en casos de Alzheimer”, concluye López-Atalaya.
El equipo también incluyó a otros investigadores destacados como José Vicente Sánchez Mut, Ángel Barco, Albert Giralt, así como José Luis Venero. Este trabajo recibió financiamiento significativo por parte de diversas instituciones nacionales e internacionales dedicadas a la investigación científica.
La enfermedad de Alzheimer afecta aproximadamente al doble de mujeres que de hombres. Aunque la mayor esperanza de vida femenina explica parte de esta diferencia, también existen mecanismos biológicos que aumentan la vulnerabilidad de las mujeres a desarrollar la enfermedad, como se ha evidenciado en estudios recientes.
La señalización por interferón es un mecanismo del sistema inmunitario que puede contribuir a la inflamación cerebral. En mujeres con Alzheimer, esta vía está más activada, lo que podría agravar el deterioro cognitivo y las alteraciones cerebrales asociadas a la enfermedad.
Los hallazgos sugieren que modular farmacológicamente la señalización por interferón podría ser una estrategia para reducir la neuroinflamación y preservar la función cerebral en pacientes con Alzheimer, aunque se necesitan más estudios clínicos para validar estos enfoques.