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Foto de Aldeas Infantiles SOS
Foto de Aldeas Infantiles SOS

Del acoso a los problemas de salud mental infantil derivados de la pobreza

lunes 22 de noviembre de 2021, 09:37h
Primero, vamos a poner en contexto esta lacra: en España hay un 26,4% de personas en riesgo de pobreza, mientras que casi el 10% ya la sufre de forma más severa. Esto quiere decir que alrededor de 4 millones y medio de españoles no disponen de recursos para satisfacer las necesidades más básicas y, por tanto, quedan excluidos de unas condiciones de vida mínimamente admisibles.

Visto esto, podemos hablar sin tapujos de exclusión social, de que millones de españoles se debaten a diario entre comer o poner la calefacción, entre comprar ropa o ahorrar para esa herramienta tan indispensable hoy en día como es el móvil. Una situación que les ha llevado, con la pandemia derivada del COVID-19, a encontrarse sin recursos y sin capacidad para afrontar una ‘nueva normalidad’ que no llega.

Desmitificando la pobreza en España

Pese a que el imaginario colectivo sitúa la pobreza en otros derroteros, la mayoría de las personas que sufre de forma severa esta situación son españoles (72%), con un nivel educativo medio (53%) e incluso alto (17,9%), una tendencia al alza que también choca con otro factor determinante: el 27,5% tiene trabajo, y el 95,2% cuenta con una vivienda en la que alojarse.

Una de cada cuatro personas en riesgo de desamparo son menores de edad (26%), pero si a esta franja le sumamos la que va desde los 18 a los 29 años, estamos hablando de que dos de cada cinco personas menores de 30 años vive bajo el umbral de la pobreza. Estos jóvenes no pueden tener una vida con una temperatura adecuada a cada estación o, por ejemplo, no pueden comer carne o pescado todos los días. Todo esto, como veremos más adelante, puede derivar en acoso escolar.

Otro factor importante a destacar es que, en los últimos años, tener hijos se ha convertido en un factor de riesgo de exclusión, incrementándose sobremanera en hogares que cuentan con menores. Esto ha llevado a una brecha generacional que va creciendo a pasos agigantados y a que más de dos millones de niños y niñas en España se encuentren en estas condiciones, algo que podría no mejorar hasta la próxima década.

Problemas de salud mental y acoso

Ni que decir tiene que los menores no tienen la capacidad que pueden tener sus progenitores a la hora de afrontar esta complicada situación. Algo que se ha puesto de manifiesto en multitud de estudios a lo largo de los años y que relaciona la exclusión social con la aparición de trastornos mentales en etapas cada vez más prematuras.

Hablamos de depresión, ansiedad, e incluso agresividad ante ciertas conductas a las que se tienen que enfrentar en el día a día y, por nombrar un caso más concreto, en el colegio. Y es que uno de cada tres estudiantes ha sido víctima de acoso escolar en el mundo en el último mes, según los últimos datos de la UNESCO, e incluso pueden plantearse el suicidio.

En España hablamos de que cerca del 17% de los alumnos de 15 años ha sufrido bullying, tal y como destaca el Informe PISA 2018. Entre las causas más comunes se encuentran síntomas inequívocos de esta exclusión derivada de la pobreza, con frases tan comunes como preocupantes, tales como “es diferente”, “tiene malas notas”, “viene sucio”, “no tiene dinero”… Tampoco ayuda que uno de cada cinco alumnos que ven este tipo de conductas reconozcan que sabían que un compañero sufría acoso pero que no hicieron nada por frenarlo.

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