Durante demasiado tiempo, la atención sanitaria ha sido entendida, casi exclusivamente, como una cuestión de diagnóstico, tratamiento y evolución clínica. Todo muy necesario, por supuesto. Pero quien haya acompañado alguna vez a un niño en un hospital sabe que la enfermedad no solo se mide en analíticas, pruebas o informes médicos. También se mide en miedo, incertidumbre, preguntas difíciles, noches largas y una sensación de pérdida de control que, para un menor, puede resultar especialmente dura.
Por eso, que la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), en colaboración con la Fundación Juegaterapia, impulse un “Título experto en juego en entornos pediátricos” no es una simple novedad académica. Es una declaración de intenciones. Es reconocer que el juego, lejos de ser un entretenimiento menor, puede convertirse en una herramienta seria, especializada y profundamente humana para acompañar a niños y adolescentes hospitalizados o en proceso de enfermedad.
El nuevo programa nace con el objetivo de dar respuesta a la necesidad de especialización de los profesionales que trabajan en contextos hospitalarios y asistenciales. Su inspiración parte del modelo americano Child Life, centrado en el acompañamiento emocional del menor durante la enfermedad mediante estrategias que ayudan a reducir el estrés, favorecer la adaptación y mejorar la experiencia médica y hospitalaria.
La idea de fondo es tan sencilla como poderosa: si el juego es el lenguaje natural de la infancia, también puede ser una vía privilegiada para explicar, acompañar, contener y ayudar a elaborar lo que está ocurriendo. En un hospital pediátrico, jugar puede significar mucho más que distraerse. Puede ayudar a preparar a un niño para una prueba, disminuir su ansiedad, recuperar cierta sensación de control o expresar emociones que quizá no sabe verbalizar.
En esta alianza, Juegaterapia aporta una experiencia especialmente valiosa en la integración del juego terapéutico en hospitales. La fundación lleva años demostrando que humanizar los espacios y procesos sanitarios no es un adorno amable, sino una parte esencial del cuidado. Por su parte, la UFV refuerza con este título su apuesta por una formación conectada con la práctica clínica, la atención integral a la persona y una visión de la salud que no se limita únicamente a lo biológico.
Clara Molinero, directora del Grado en Psicología de la UFV, lo resume con claridad al subrayar que la humanización sanitaria no es solo una cuestión “solidaria”. La salud, recuerda, se nutre también de lo psicológico, lo emocional, el contacto humano, la imaginación y el arte. Y ahí es precisamente donde este tipo de intervención puede marcar la diferencia.
La dirección del curso contará con perfiles de referencia. Estará liderado por Loris Nacif, psicooncóloga y Child Life Specialist, junto con el Dr. Luis Madero, jefe de la Unidad de Onco-Hematología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, y el Dr. Antonio Pérez, jefe de la Unidad de Onco-Hematología del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
Para Loris Nacif, la formación especializada es clave porque los niños hacen un enorme esfuerzo para adaptarse a situaciones muy difíciles. Desde su experiencia, el juego permite reducir la ansiedad, ayudarles a recuperar el control y acompañarlos mejor durante todo el proceso de enfermedad.
El claustro reúne además a profesionales de ámbitos como la psicooncología, los cuidados paliativos pediátricos, la humanización hospitalaria, el desarrollo infantil, la gamificación y las terapias de apoyo. Entre ellos figuran nombres como Mario Alonso Puig, Elena Morán, Verónica Eslava, Mónica Gutiérrez, Mercedes Hernández, Ricardo Martino, Verónica Puente o Carola del Rincón, entre otros especialistas.
El plan de estudios se estructura en seis módulos que abordarán los fundamentos del modelo Child Life, el desarrollo infantil y adolescente en procesos de enfermedad, las técnicas de intervención con juego, la intervención orientada a objetivos terapéuticos, la responsabilidad profesional y el trabajo fin de título. La metodología combinará estudio autónomo, sesiones presenciales participativas, análisis de casos, role-playing, demostraciones prácticas y evaluación continua.
Uno de los puntos más interesantes del programa es su conexión directa con entornos clínicos reales. El título contempla visitas formativas a servicios de onco-hematología del Hospital Universitario La Paz y del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, así como al servicio de cuidados paliativos pediátricos de la Comunidad de Madrid. Es decir, no se trata solo de hablar de humanización desde un aula, sino de acercarse a los lugares donde esa humanización se vuelve urgente.
El programa se impartirá de forma presencial, con sesiones un fin de semana al mes, y está dirigido a psicólogos, psicopedagogos, enfermeras, médicos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, profesores hospitalarios y asistentes sociales.
Francisco J. Campos, vicedecano de Postgrado y Relaciones Institucionales de la UFV, destaca que este título responde a una necesidad asistencial y formativa cada vez más visible: preparar profesionales capaces de acompañar a niños y adolescentes hospitalizados desde una mirada integral, con rigor académico y herramientas concretas.
En una época en la que hablamos mucho de tecnología, inteligencia artificial y transformación sanitaria, este programa recuerda algo fundamental: innovar también es cuidar mejor. Y, a veces, la herramienta más avanzada para ayudar a un niño a atravesar la enfermedad puede ser algo tan antiguo, tan sencillo y tan profundamente humano como jugar.