La Filmoteca Regional ha sido el escenario elegido para la celebración de los XXIII Premios de Arquitectura de la Región de Murcia, un evento organizado por el Colegio de Arquitectos en colaboración con la Comunidad Autónoma. En esta edición, la Universidad Católica de Murcia (UCAM) ha destacado notablemente gracias a su participación en la restauración del Castillo de Monteagudo (Fase A), un proyecto que ha sido reconocido con un galardón en la categoría de ‘Restauración y Rehabilitación’.
El responsable de este ambicioso proyecto es Francisco Sánchez Medrano, quien ocupa el cargo de vicedecano del Grado en Fundamentos de la Arquitectura en la UCAM. Este trabajo ha contado con la colaboración de un equipo multidisciplinar, conformado por arquitectos titulados por la Universidad Católica.
Una trayectoria destacada en el ámbito arquitectónico
Sánchez Medrano no solo se desempeña como vicedecano, sino que también es profesor titular en la Escuela Politécnica Superior de la UCAM. Con más de 40 años de experiencia profesional, su carrera se ha centrado en el desarrollo de equipamientos públicos y en proyectos dedicados a la recuperación del patrimonio construido, abarcando tanto restauraciones como rehabilitaciones.
Este reconocimiento subraya no solo el esfuerzo del equipo involucrado, sino también el compromiso continuo de la UCAM con la preservación del patrimonio cultural y arquitectónico de la región. La restauración del Castillo de Monteagudo es un ejemplo claro de cómo las instituciones educativas pueden contribuir significativamente al desarrollo y conservación del entorno histórico.
Importancia del reconocimiento regional
El premio recibido por el equipo liderado por Sánchez Medrano resalta la calidad y relevancia del trabajo realizado en el ámbito arquitectónico dentro de Murcia. Este tipo de iniciativas no solo promueven una mayor apreciación por el patrimonio histórico, sino que también fomentan una cultura arquitectónica más sólida entre las nuevas generaciones.
La labor realizada en el Castillo de Monteagudo representa un paso importante hacia adelante en los esfuerzos por revitalizar espacios históricos, asegurando que se mantengan vivos para futuras generaciones mientras se les otorga un uso contemporáneo y funcional.