La soledad en los ancianos y su impacto en la salud
Un reciente estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad del Porto (FMUP) ha revelado que la soledad puede ser un determinante significativo en el uso de recursos de salud por parte de los ancianos. La investigación indica que a mayor nivel de soledad, **mayor es la utilización de servicios médicos**. Este hallazgo pone de manifiesto cómo la falta de relaciones sociales significativas puede llevar a un aumento en las consultas médicas, visitas a urgencias y consumo de medicamentos.
Los investigadores han señalado que la soledad no solo afecta el bienestar emocional, sino que también se traduce en una mayor demanda de atención médica. Según sus conclusiones, **la búsqueda de cuidados médicos no siempre está relacionada con un agravamiento físico**, sino más bien como una forma de compensar la ausencia de vínculos sociales. Esto podría tener consecuencias tanto humanas como económicas importantes.
Resultados del estudio sobre la soledad
El estudio incluyó un cuestionario dirigido a más de 300 personas mayores que residen en el Baixo Alentejo, una región caracterizada por su envejecimiento y vulnerabilidad social. Los resultados mostraron que más del **50%** de los encuestados reportaron experimentar niveles leves de soledad, mientras que aproximadamente el **15%** presentó signos severos.
“La soledad severa se asocia con un promedio cercano a siete medicamentos diarios, alrededor de seis consultas anuales en atención primaria y dos visitas al servicio de urgencias”, afirmó Paulo Santos, profesor en FMUP y coautor del estudio. Estos números son significativamente más altos en comparación con aquellos participantes que no experimentan soledad.
Propuestas para abordar la soledad
Los investigadores advierten que no reconocer la soledad como un factor crítico contribuye a una medicalización inadecuada del sufrimiento social. “La soledad es prevenible, identificable y tiene tratamientos efectivos”, subrayaron. Publicado en la revista European Geriatric Medicine, el estudio destaca la necesidad urgente de reformar cómo se aborda este problema social.
Para los autores, es esencial integrar el rastreo sistemático de la soledad dentro del sistema sanitario y considerar modelos alternativos como actividades comunitarias o programas intergeneracionales. “La solución no debe centrarse únicamente en prescribir más medicamentos; es crucial fomentar un sentido renovado de comunidad”, concluyó Paulo Santos.



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