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Investigación forestal

Las plantaciones de pinos no logran restaurar las hormigas de bosques maduros

Las plantaciones de pinos no logran restaurar las hormigas de bosques maduros

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
viernes 27 de marzo de 2026, 18:05h

Un estudio del IICG-URJC revela que las repoblaciones de pinos no logran recuperar la diversidad de hormigas de los bosques maduros, incluso tras más de cien años.

Un estudio reciente, liderado por el Instituto de Investigación en Cambio Global (IICG-URJC), ha puesto de manifiesto que las plantaciones de pino no logran recuperar la comunidad de hormigas típica de los bosques maduros, incluso tras más de un siglo desde su establecimiento. En estos ecosistemas de referencia predominan especies que están asociadas a hábitats forestales, a diferencia de las plantaciones, que son dominadas por especies más generalistas.

La biodiversidad en peligro: un análisis profundo

En la Península Ibérica, donde la restauración forestal ha sido una constante durante el último siglo, surge una pregunta crucial: ¿las plantaciones permiten recuperar los niveles de biodiversidad presentes en los bosques maduros? El IICG de la Universidad Rey Juan Carlos ha llevado a cabo una investigación centrada en la repoblación de pinos y en las comunidades de hormigas, un grupo característico de estos ecosistemas.

El trabajo, publicado en la revista científica Forest Ecology and Management, analiza 45 bosques situados en Madrid y Castilla-La Mancha, incluyendo plantaciones de diversas edades y bosques maduros bien conservados. Los investigadores examinaron tanto la composición como la diversidad de las comunidades de hormigas, organismos considerados bioindicadores debido a su sensibilidad ante cambios ambientales y su papel esencial en el funcionamiento del ecosistema.

Resultados que alarman sobre la recuperación ecológica

Los resultados del estudio indican que aunque las plantaciones permiten recuperar un número significativo de especies, **no muestran una evolución hacia la biodiversidad característica** de los bosques maduros, incluso después de un siglo. “No solo importa cuántas especies haya, sino qué especies son y qué papel desempeñan en el ecosistema”, señala Estrella Conde Raposo, investigadora del IICG.

Aparte de comparar distintos tipos de bosques, el estudio confirma que la estructura forestal es un factor determinante. La altura media y la variabilidad del grosor de los árboles influyen directamente en la presencia de diversas especies. Estos atributos son más comunes en los bosques maduros, lo que explica su capacidad para albergar comunidades más diversas y funcionalmente ricas.

Pérdida irremediable y futuro incierto

La pérdida global de bosques maduros desde finales del siglo pasado hace aún más relevantes los hallazgos del estudio. Estos ecosistemas no son fácilmente reemplazables; por ello, es crucial proteger aquellos que aún existen. Al mismo tiempo, se debe orientar la gestión de las plantaciones hacia estructuras forestales más diversas. De esta manera, estos pinares podrían ofrecer refugio a las especies forestales propias de las comunidades de hormigas que se encuentran en los bosques bien conservados.

Dicha investigación forma parte del proyecto BioForest, liderado por el IICG-URJC y respaldado por la Fundación Biodiversidad del MITECO dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

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