La retirada del estatus de país libre de sarampión en España ha generado preocupación y análisis en el ámbito de la salud pública. La investigadora del Departamento de Medicina, Luciana Pons-Muzzo, aclara que esta decisión no implica que la enfermedad esté fuera de control, sino que refleja una realidad más compleja que requiere atención.
Desde 2016, España había sido reconocida como un país libre de sarampión tras demostrar la ausencia de transmisión endémica del virus durante más de tres años. Sin embargo, en 2024, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no pudo descartar la existencia de una cadena de contagios superior a los 12 meses, lo que llevó a la revocación de este estatus.
Factores que influyen en el cambio de estatus
Según la Dra. Pons-Muzzo, cuando se habla de un país libre de sarampión, se refiere a la inexistencia de una transmisión sostenida en el tiempo. No obstante, la situación actual muestra que no se ha podido descartar una cadena continua de contagios. La experta menciona varios factores que han afectado los programas de vacunación: “La pandemia de COVID-19, los conflictos armados, la pobreza y la elevada movilidad de personas han tenido un impacto negativo”, explica.
A pesar del contexto adverso, Pons-Muzzo asegura que esto no debe interpretarse como un retroceso del sistema sanitario español. De hecho, resalta que el riesgo para la población general es bajo gracias a las altas tasas de vacunación. “La media de las dos dosis se mantiene cerca del 95%, lo cual proporciona una buena protección colectiva”, afirma.
Importancia de reforzar las estrategias preventivas
La revocación del estatus debe ser vista como una llamada a fortalecer las estrategias de salud pública. “Estas medidas permiten actuar a tiempo y evitar escenarios más graves”, señala Pons-Muzzo. Desde su perspectiva, la vacunación sigue siendo la herramienta preventiva más efectiva y recalca que es esencial cumplir con el calendario infantil y revisar el estado vacunal en adultos y viajeros hacia países con brotes activos.
En conclusión, aunque España ya no ostente el título de país libre de sarampión, **la clave está en mantener un compromiso firme con las vacunas** para asegurar la salud pública y prevenir futuros brotes. La labor conjunta entre instituciones sanitarias y ciudadanos será fundamental para enfrentar este desafío.