Un reciente estudio realizado por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha puesto de manifiesto que el contenido de sodio en muchos alimentos procesados disponibles en España no ha experimentado una disminución significativa en los últimos años. Esto ocurre a pesar de los compromisos establecidos por las autoridades sanitarias para mitigar el impacto del sodio en enfermedades cardiovasculares. En particular, se ha observado un aumento del 30% en el contenido de sodio en las carnes procesadas, y actualmente hay más quesos que superan los límites recomendados.
El análisis revela que, sin la implementación de medidas obligatorias más efectivas, será complicado lograr una reducción notable en los problemas de salud vinculados al consumo excesivo de sodio, que proviene principalmente de los productos alimenticios procesados adquiridos en supermercados.
El riesgo del consumo elevado de sodio
La ingesta elevada de sodio se reconoce como uno de los principales factores modificables que contribuyen a la hipertensión arterial y a diversas enfermedades cardiovasculares, las cuales son responsables de una parte considerable de la mortalidad tanto en España como a nivel global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como recomendación no superar los 2 gramos de sodio al día, lo que equivale a 5 gramos de sal. Sin embargo, el consumo medio actual en España casi duplica esta cifra.
La profesora Ana Belén Ropero, experta en Nutrición y Bromatología en la UMH y líder del estudio, explica: “El exceso de consumo de sodio proviene mayoritariamente de los alimentos procesados y no tanto de la sal añadida durante la preparación doméstica. Por ello, una estrategia clave es reducir el sodio presente en los productos comercializados”.
Análisis del contenido de sodio
En este contexto, el Grupo BADALI ha llevado a cabo un exhaustivo análisis sobre si realmente ha habido una reducción del contenido de sodio en los alimentos procesados vendidos en España. Este estudio se realiza tras el compromiso del país con la OMS para disminuir el consumo generalizado de sal en un 30% antes del año 2026.
El estudio, publicado en el European Journal of Nutrition, examina más de seis mil productos alimentarios empaquetados entre los periodos 2017-2021 y 2022-2025. Se han comparado las variaciones del contenido de sodio especialmente en aquellos productos que más contribuyen al consumo total: carnes procesadas, pan y quesos. También se han analizado otros alimentos con sal añadida como cereales para desayuno, legumbres y verduras conservadas, salsas y aperitivos.
Resultados alarmantes sobre el sodio
A pesar del análisis detallado, los resultados indican que no ha habido una reducción sustancial del contenido de sodio en estos alimentos clave. De hecho, el contenido en carne procesada ha aumentado más del 30%. Aunque se han registrado ligeras disminuciones nutricionales en algunos productos como galletas y aperitivos, también se ha evidenciado un incremento en la comercialización de quesos con alto contenido sódico.
Manel C. Hadid, investigadora principal del estudio, comenta: “Cualquiera puede identificar un producto con alto contenido de sodio mirando la tabla nutricional: si contiene más de 1 gramo por cada 100 gramos es excesivo y no recomendable”. Para líquidos, el criterio es aún más estricto: 0,25 gramos por cada 100 mililitros.
Necesidad urgente de regulaciones
A pesar de las recomendaciones dirigidas a los fabricantes para reducir el contenido salino en sus productos, Marta Beltrá, otra autora principal del estudio y profesora también en la UMH, advierte que “sin intervenciones regulatorias obligatorias es poco probable que haya una disminución real” relacionada con problemas graves para la salud pública como hipertensión o enfermedades cardiovasculares.
Diversos estudios independientes han señalado que reducir la ingesta diaria de sodio representa una intervención crucial para prevenir enfermedades no transmisibles. Sin embargo, el trabajo realizado por investigadores de la UMH subraya que bajo las iniciativas actuales resulta inviable alcanzar el objetivo propuesto para disminuir dicho consumo.
Márgenes técnicos para mejorar
Los investigadores destacan que existe margen técnico suficiente para reducir el contenido sódico sin afectar negativamente a la aceptación por parte del consumidor; sin embargo, estas reducciones siguen siendo meras recomendaciones no vinculantes y no se están implementando sistemáticamente. El estudio enfatiza así la necesidad urgente de fortalecer marcos regulatorios y establecer límites obligatorios junto con estrategias ampliadas para reformular alimentos conforme a objetivos internacionales relacionados con la salud pública.
En este análisis también colaboró Fernando Borrás, catedrático de Estadística en la UMH. Para llevar a cabo este estudio se utilizó la base datos BADALI —una herramienta desarrollada por la UMH— destinada al análisis nutricional accesible al público para promover hábitos alimenticios saludables.