Investigadores de la Tecnológica Universidad de Múnich (TUM) han hecho un avance significativo en el tratamiento del múltiple mieloma, una forma de cáncer que afecta a las células plasmáticas. Este tipo de terapia utiliza células inmunitarias modificadas genéticamente, que pueden ofrecer a los pacientes una valiosa extensión de vida. Sin embargo, con el tiempo, estas terapias tienden a perder eficacia debido a la desaparición de ciertas moléculas que permiten a las células inmunitarias reconocer y atacar las células cancerosas.
En un estudio reciente, el equipo de investigación descubrió uno de los mecanismos moleculares responsables de esta pérdida de efectividad. Utilizando un medicamento oncológico ya establecido, lograron bloquear este proceso, lo que podría abrir nuevas vías para mejorar la eficacia de las terapias inmunológicas.
Mecanismo del BCMA y su impacto en el tratamiento
Las terapias con Células T CAR están ganando terreno en la medicina oncológica. Estas implican modificar las células T del propio paciente en un laboratorio para que reconozcan moléculas específicas en las células cancerosas. En el caso del múltiple mieloma, el objetivo es la molécula conocida como BCMA, o B Cell Maturation Antigen.
El profesor Florian Bassermann, director de la clínica y policlínica para medicina interna III en el TUM Klinikum, explica que "BCMA es un buen objetivo porque es muy específico para las células plasmáticas afectadas". Sin embargo, durante la terapia inmunológica contra el cáncer, se produce una evolución rápida dentro del cuerpo: las células cancerosas que no expresan o solo tienen poca cantidad de BCMA tienden a proliferar, lo que eventualmente hace que la terapia pierda su efectividad.
Nueva esperanza con inhibidores del proteasoma
El sistema ubiquitina-proteasoma, responsable de regular qué proteínas se descomponen y cuáles se estabilizan dentro de la célula, ha sido identificado como clave en este proceso. Hasta ahora se pensaba que este mecanismo solo afectaba al interior celular. Sin embargo, los investigadores han demostrado por primera vez que también influye en moléculas presentes en la superficie celular.
Con el uso del inhibidor del proteasoma Carfilzomib, aprobado para tratar el múltiple mieloma, se observó que no solo impedía la degradación de ciertas proteínas en las células plasmáticas enfermas sino que también detenía la reducción de BCMA. Esto fue confirmado mediante experimentos tanto in vitro como en modelos animales.
Resultados prometedores en pacientes tratados
En una fase siguiente del estudio, se evaluó este enfoque con un grupo reducido de diez pacientes cuyo tratamiento inicial con terapia CAR-T había fracasado. Tras recibir Carfilzomib, todos los participantes mostraron una reexpresión de BCMA en sus células cancerosas. Seis pacientes que aún tenían suficientes células T CAR respondieron nuevamente al tratamiento.
"Para muchos afectados cuya terapia CAR-T ya no es efectiva, esto podría representar un nuevo rayo de esperanza", señala la doctora Judith S. Hecker, líder del área de inmunoterapia celular en la misma clínica. El equipo planea realizar estudios más amplios para confirmar estos hallazgos y determinar si sería beneficioso administrar Carfilzomib desde el inicio del tratamiento CAR-T.