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Agricultura sostenible

Estudio revela cómo mejorar la gestión de enfermedades en cultivos sostenibles
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Estudio revela cómo mejorar la gestión de enfermedades en cultivos sostenibles

Por José Enrique González
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jenriqueiymagazinees/8/8/19
viernes 06 de marzo de 2026, 13:05h

Un estudio de la Universidad de Pisa en Nature Microbiology analiza el uso de hongos Trichoderma en agricultura sostenible, destacando su efectividad y los riesgos potenciales para el medio ambiente.

Los hongos del género Trichoderma se han consolidado como uno de los agentes biológicos más utilizados en la agricultura sostenible, gracias a su capacidad para combatir enfermedades en cultivos y reducir el uso de agroquímicos sintéticos. Sin embargo, dado que su producción y distribución están en constante aumento, es crucial entender su comportamiento y los posibles efectos secundarios que pueden tener sobre el medio ambiente. Un reciente estudio internacional publicado en Nature Microbiology, con la colaboración de la Universidad de Pisa, aborda esta problemática.

La investigación proporciona una visión clara sobre la eficacia de Trichoderma en el control de patógenos, además de ofrecer pautas para identificar los cepas más adecuadas para uso agrícola frente a aquellas que requieren un manejo más cuidadoso. El enfoque adoptado combina el análisis del patrimonio genético con observaciones del comportamiento ecológico, lo que permite seleccionar especies capaces de proteger los cultivos sin incrementar los riesgos de propagación y persistencia en el entorno.

Análisis exhaustivo de las especies de Trichoderma

Un equipo de investigadores ha evaluado 37 especies diferentes de Trichoderma, analizando más de 140 características biológicas relacionadas con su metabolismo, resistencia a factores ambientales adversos, capacidad de dispersión y estrategias reproductivas. Muchas de estas especies son micoparásitas, alimentándose de otros hongos, la mayoría perjudiciales para las plantas. Esta característica les otorga un papel fundamental como agentes de biocontrol, contribuyendo a limitar la propagación natural de enfermedades vegetales.

No obstante, las especies estudiadas presentan una notable variabilidad en su comportamiento. Algunas pueden generar efectos inesperados si no son seleccionadas cuidadosamente, como la expansión más allá del área tratada o interferencias con otros organismos beneficiosos. Estos problemas han sido documentados principalmente en cultivos de hongos comestibles y, en casos aislados, en plantas cultivadas. En raras ocasiones, ciertas especies han sido vinculadas a enfermedades vegetales o a complicaciones en la producción de hongos cultivados.

Contribuciones al conocimiento agrícola sostenible

Este trabajo ayuda a hacer que la agricultura sostenible sea no solo más accesible, sino también más consciente, subrayando que el uso de organismos beneficiosos debe basarse en un entendimiento profundo de sus características biológicas y sus posibles efectos a largo plazo”, comenta Sabrina Sarrocco, profesora de Patología Vegetal del Departamento de Ciencias Agrarias, Alimentarias y Agro-ambientales de la Universidad de Pisa y recientemente nombrada vicepresidenta de la SIPaV (Sociedad Italiana de Patología Vegetal), quien forma parte del equipo autor del estudio.

El artículo titulado “Phenogenomics reveals the ecology and evolution of Trichoderma fungi for sustainable agriculture” fue desarrollado dentro del Community Science Program del U.S. Department of Energy Joint Genome Institute, coordinado por los Royal Botanic Gardens (Kew), junto con una red internacional dedicada al estudio del género Trichoderma. Las conclusiones se basan tanto en investigaciones realizadas en laboratorio como en muestras tomadas del suelo natural, complementadas con análisis genómicos y pruebas ecológicas llevadas a cabo en terrenos forestales y agrícolas.

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