Estudiantes de Medicina de la Universidad Católica de Valencia (UCV) han llevado a cabo una destacada misión sanitaria en Burundi, donde brindaron atención pediátrica a más de 300 niños en situación de vulnerabilidad. Este proyecto, impulsado por el Servicio de Cooperación Universitaria al Desarrollo del Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria, se realizó en colaboración con la Universidad del Lago Tanganica y diversas instituciones sanitarias locales.
El equipo que participó en esta intervención estuvo compuesto por los estudiantes de sexto de Medicina Laura Abadía y Hugo Ezquerra, junto con dos enfermeros y una pediatra. Además, el sacerdote burundés y alumno de doctorado en la UCV, Fabrice Harerimana, actuó como enlace con las instituciones locales, facilitando así el desarrollo del proyecto.
Misión Sanitaria Integral en Makamba
Durante su estancia de dos semanas en Makamba, los voluntarios trabajaron en el Hospital Materno-Infantil, un complejo que también alberga un orfanato y un centro residencial para niños con discapacidad. En este entorno, se realizaron un total de 214 consultas pediátricas, además de campañas de vacunación que incluyeron revisiones a aproximadamente 50 bebés.
La labor del equipo no se limitó al hospital; también se extendió al orfanato, donde atendieron a 20 menores, y al centro residencial, donde se llevaron a cabo revisiones médicas a 35 niños. Asimismo, acompañaron a varias familias en el seguimiento sanitario de los menores atendidos.
Apoyo Material y Compromiso Social
Aparte de la atención médica directa, los cooperantes gestionaron una ayuda económica proveniente de la UCV destinada a la compra de alimentos y productos básicos para el orfanato. También trasladaron ropa recogida en Valencia para ser entregada directamente a los niños y medicamentos para fortalecer los recursos disponibles en el centro sanitario.
Esta iniciativa forma parte de los programas de cooperación universitaria promovidos por la UCV, destinados a fomentar experiencias formativas en contextos internacionales y contribuir al fortalecimiento del sistema sanitario en comunidades con recursos limitados.
Un Enlace Cultural entre Dos Comunidades
Fabrice Harerimana, durante la misión, desempeñó un papel crucial como traductor y mediador cultural. Su labor facilitó la coordinación del proyecto e integró al equipo en el hospital y otros centros sociales relacionados con la misión. La intensa relación establecida con la comunidad local enriqueció aún más su experiencia.
"Volver a mi tierra acompañado de un equipo sanitario español ha sido una experiencia profunda", afirma Harerimana. Destaca cómo cada paciente fue tratado "con humanidad, ternura y respeto", lo que generó un ambiente de dignidad y esperanza para las familias atendidas.
Reflexiones sobre una Experiencia Transformadora
Tanto Abadía como Ezquerra consideran esta misión solidaria como “inolvidable”. Trabajar en condiciones limitadas les permitió reforzar su razonamiento clínico y ampliar su perspectiva sobre la medicina global. Ezquerra subraya: "Este voluntariado no solo me ha permitido aplicar lo aprendido durante la carrera, sino que también me ha hecho valorar profundamente nuestro sistema sanitario".
Por su parte, Abadía enfatiza el valor del trabajo en equipo y la calidez humana recibida por parte de la población local. "Nunca olvidaré estos días", concluye animando a otros estudiantes a involucrarse en iniciativas similares.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 300 |
Número de niños atendidos en la misión sanitaria. |
| 214 |
Consultas de pediatría realizadas. |
| 50 |
Bebés revisados durante las campañas de vacunación. |
| 20 |
Número de niños atendidos en el orfanato. |
| 35 |
Número de menores que recibieron revisiones médicas en el centro residencial. |