Un equipo de voluntariado de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha puesto en marcha un significativo proyecto de cooperación internacional en Colombia, que ha beneficiado a más de 450 personas en situación de vulnerabilidad. Esta iniciativa, liderada por la directora del Centro de Atención Temprana de la UCV, Margarita Cañadas, se ha desarrollado en siete localidades: Cali, Popayán, Neira, Cartago, Palmira, Puerto Tejada y Pizarro.
El grupo de trabajo está compuesto por una profesora, una terapeuta ocupacional y cinco estudiantes del cuarto curso del grado en Terapia Ocupacional. Su enfoque principal ha sido la atención a la infancia con discapacidad y riesgo de exclusión social, así como el acompañamiento a personas mayores y la capacitación de profesionales y docentes.
Intervención directa y formación especializada en comunidades vulnerables
Este proyecto ha sido organizado por el Servicio de Cooperación Universitaria al Desarrollo del Vicerrectorado de Estudiantes y Vida Universitaria de la UCV, en colaboración con las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Durante su estancia en Colombia, el equipo realizó evaluaciones funcionales y atención individualizada a casos específicos, además de brindar apoyo a familias mediante encuentros con equipos interdisciplinares y docentes.
Las actividades incluyeron visitas a hogares infantiles y centros de desarrollo integral, así como reuniones con padres involucrados en programas de atención temprana. Paralelamente, las estudiantes llevaron a cabo prácticas en el ámbito geriátrico en centros dedicados al cuidado de personas mayores, especialmente en las localidades de Palmira y Cartago.
Compromiso social e inclusión desde una perspectiva educativa
Cañadas enfatiza que la inclusión social y el compromiso hacia las personas con discapacidad deben ser abordados desde todas las etapas vitales. “Atender a la diversidad es invertir en el futuro del país”, sostiene. La directora resalta que esta realidad está presente en toda comunidad y que la inclusión se aprende a través del reconocimiento mutuo y el respeto por los derechos humanos.
Además, destaca cómo este tipo de iniciativas impactan positivamente tanto en la docencia como en la investigación universitaria. Permiten transferir conocimientos a contextos reales y complejos, contribuyendo así a formar profesionales con un fuerte compromiso social.
Una experiencia transformadora para los participantes
Gemma Pérez, terapeuta ocupacional involucrada en el proyecto, describe esta experiencia como “enriquecedora” tanto profesional como personalmente. Trasladar conocimientos teóricos al terreno práctico ha representado un reto gratificante gracias al excelente trabajo conjunto con los equipos locales.
Las estudiantes Aina Martín, Paula Sánchez, Celia García, Mar Marí y Claudia Marchuet coinciden en señalar el impacto positivo que tuvo este proyecto en su formación personal y profesional. Resaltan cómo les permitió adoptar un enfoque centrado en la familia durante la atención temprana y reforzar valores esenciales como la empatía y el compromiso con la inclusión.
Este proyecto reafirma así el compromiso de la Universidad Católica de Valencia por ofrecer una formación integral que combine excelencia académica con proyección internacional y responsabilidad social hacia las realidades más vulnerables.