Un reciente estudio ha revelado que los seres humanos poseen un sesgo locomotor intrínseco, lo que implica una tendencia natural a desplazarse hacia la izquierda. Esta investigación proporciona una nueva perspectiva sobre cómo se forman ciertos patrones de movimiento en grupos de peatones, desafiando la noción de que estos comportamientos dependen exclusivamente de las normas sociales o de la interacción entre individuos. Este hallazgo podría tener implicaciones significativas para el diseño de espacios públicos más seguros y eficientes.
Claves de la noticia
Sesgo locomotor hacia la izquierda
Las personas tienden a caminar en sentido antihorario.
Estudio internacional comparativo
Investigación realizada en España y Japón.
Aplicaciones en movilidad urbana
Resultados útiles para optimizar flujos peatonales.
Hasta ahora, la comunidad científica atribuía la organización espontánea de las multitudes principalmente a factores como las interacciones entre individuos, maniobras para evitar colisiones y normas culturales sobre cómo circular. Sin embargo, este estudio sugiere que una parte significativa de estos comportamientos puede estar arraigada en predisposiciones individuales que existen antes de cualquier interacción social. Iñaki Echeverría, investigador de Física y Matemática Aplicada en la Universidad de Navarra y autor principal del artículo, afirma: “Durante décadas hemos pensado que estos patrones colectivos surgían únicamente de la interacción entre los peatones”.
Tendencias observadas en diversos contextos
Los investigadores observaron que cuando se pedía a un grupo de personas caminar, ya fuera en un espacio cerrado o al aire libre, había una ligera inclinación hacia el movimiento antihorario. Aunque esta preferencia es sutil a nivel individual, su efecto se amplifica cuando participan cientos o miles de personas, resultando en patrones colectivos visibles. Echeverría explica: “No todos los miembros del grupo muestran esta preferencia, pero una amplia mayoría sí tiende a desplazarse en sentido antihorario”.
Para validar estas observaciones, el equipo realizó experimentos extensivos tanto en España como en Japón. Esta comparación permitió examinar si el fenómeno dependía del modo en que los peatones evitan chocar entre sí, dado que cada país tiene sus propias costumbres al respecto. Las pruebas incluyeron adultos caminando en espacios controlados y niños moviéndose libremente.
Nuevas perspectivas sobre el comportamiento colectivo
El estudio también descartó la existencia de normas sociales que favorezcan el movimiento antihorario. Anxo Sánchez, profesor de la UC3M, diseñó un cuestionario para investigar esta posibilidad y encontró que no había una norma social destacable relacionada con esta tendencia. “Los resultados fueron claros: no había una norma social destacable”, señala Sánchez.
A pesar de eliminar los factores tradicionalmente considerados responsables del comportamiento colectivo, la tendencia persistió incluso entre niños pequeños que aún no han interiorizado muchas normas sociales. Esto sugiere que ni las normas culturales ni las interacciones con el entorno explican completamente lo observado por los investigadores.
Implicaciones para el diseño urbano
Aparte del conocimiento sobre el comportamiento humano, este trabajo podría tener aplicaciones prácticas significativas en áreas como la movilidad urbana y la gestión de grandes concentraciones de personas. Los investigadores lograron reproducir matemáticamente los patrones observados utilizando solo datos obtenidos de individuos caminando solos. Esto refuerza la idea de que algunas dinámicas colectivas pueden entenderse a partir de características individuales compartidas.
Este entendimiento puede ser valioso en lugares con alta concentración peatonal como aeropuertos o centros comerciales, donde se busca optimizar flujos y minimizar congestiones. Iker Zuriguel, catedrático de Física Aplicada, destaca: “Conocer mejor los factores que influyen en nuestra forma de movernos permite desarrollar modelos más precisos sobre cómo circulan las personas”. Además, aunque las interacciones sociales siguen siendo fundamentales para comprender el comportamiento grupal, este estudio abre nuevas preguntas sobre el origen biológico del sesgo locomotor observado.
Referencia bibliográfica: Echeverría-Huarte, I., Feliciani, C., Shi, Z., et al. Individual locomotor bias drives counterclockwise motion in pedestrian crowds. Nat Commun 17, 4869 (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-73713-w
Preguntas sobre la noticia
¿Qué es el sesgo locomotor intrínseco mencionado en el estudio?
El sesgo locomotor intrínseco se refiere a una predisposición natural de las personas a moverse en una dirección particular, en este caso, hacia la izquierda o en sentido antihorario. Este fenómeno ayuda a explicar patrones colectivos observados entre grupos de peatones.
¿Cómo se llevó a cabo la investigación sobre la tendencia a caminar hacia la izquierda?
Los investigadores realizaron una serie de experimentos en España y Japón, donde analizaron el comportamiento de diferentes grupos de personas al caminar en espacios controlados y abiertos. Esto les permitió observar si la tendencia estaba influenciada por normas culturales o interacciones sociales.
¿Cuáles son las implicaciones prácticas de este estudio para el diseño de espacios públicos?
Los hallazgos pueden ser utilizados para mejorar la movilidad urbana y gestionar grandes concentraciones de personas, como en aeropuertos o centros comerciales. Comprender cómo se mueven las personas puede ayudar a diseñar infraestructuras más eficientes que reduzcan congestiones y mejoren la seguridad.
¿Se han considerado otros factores como la lateralidad para explicar esta tendencia?
Sí, los investigadores analizaron factores asociados con la lateralidad, como ser diestro o zurdo, pero no encontraron evidencia que explicara el comportamiento observado. Esto sugiere que la preferencia direccional es un fenómeno más complejo que no depende únicamente de estas características individuales.