La renovada sala de usos múltiples del Centro Cultural Universitario fue el escenario perfecto para un emotivo concierto con motivo del Día de Muertos. El Ensamble Clásico de Cuerdas de la UACJ llenó el ambiente de melodías que resonaron con solemnidad y emoción, ofreciendo un tributo musical a quienes ya no están.
El evento comenzó con la poderosa interpretación del cello por parte de Olga Martínez Vargas Carrillo, acompañada por el contrabajo de José Ernesto Pérez Martínez y el violín de Roberto Jurado. Juntos, crearon un programa que osciló entre momentos de profunda contemplación y pasajes de intensa energía.
Música que evoca recuerdos
La velada se inició con la conmovedora pieza *Libera me, Domine* del compositor Gabriel Fauré, seguida por la emblemática *Marcha fúnebre* de Frédéric Chopin, cuya interpretación adquirió un peso casi ceremonial. La atmósfera se enriqueció aún más con la *Pavana para una infanta difunta* de Maurice Ravel, antes de avanzar hacia la *Sonata Al sancto sepolcro* de Antonio Vivaldi.
A lo largo del concierto, el público mantuvo un silencio reverente durante la interpretación de *Pie Jesu* de Andrew Lloyd Webber. La energía finalmente estalló con la vibrante *Danza macabra* de Camil Saint-Saëns, que cerró la noche entre aplausos entusiastas.
Un homenaje a los seres queridos
Este concierto forma parte de las actividades organizadas por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez para rendir homenaje en el marco del Día de Muertos, una tradición que cada año permite recordar y celebrar a nuestros seres queridos a través de la música y la memoria.