El Instituto Politécnico Nacional (IPN) ha logrado un avance significativo en el desarrollo de un biosensor capaz de detectar la bacteria Helicobacter pylori, responsable de diversas afecciones gastrointestinales, incluyendo la gastritis crónica y el cáncer de estómago. Este innovador dispositivo se está desarrollando en el Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA), ubicado en Tlaxcala, bajo la dirección del científico Abdú Orduña Díaz, junto con la colaboración de la maestra en Ciencias y doctoranda Cecilia Díaz Pérez, y el investigador Zeus Saldaña Ahuactzi.
La implementación de este biosensor representa una respuesta a uno de los principales desafíos que enfrentan los médicos: el diagnóstico preciso de infecciones por Helicobacter pylori. Las pruebas actuales suelen ser costosas, invasivas o poco fiables, lo que lleva a muchos pacientes a recibir tratamientos que solo alivian los síntomas sin confirmar la erradicación completa de la bacteria.
Innovación en Diagnóstico Médico
Díaz Pérez destacó que este biosensor podría revolucionar el diagnóstico al ofrecer una alternativa accesible y rápida. La propuesta consiste en un biosensor coloidal que permite obtener resultados en cuestión de minutos, facilitando así la identificación temprana de infecciones y evitando procedimientos más invasivos como las biopsias.
Una vez ensamblado, el biosensor se integra en una solución líquida donde interactúa directamente con muestras biológicas, como la saliva. Si detecta la presencia de Helicobacter pylori, se une específicamente al biosensor, permitiendo su separación mediante un imán. Este proceso optimiza tanto la limpieza como el análisis del material detectado, incluso en muestras complejas.
Eficacia Comprobada y Futuras Etapas del Proyecto
Los ensayos in vitro han demostrado una eficacia del 100% para detectar esta bacteria patógena. El doctor Orduña mencionó que el uso de partículas magnéticas y un imán no solo permite una detección rápida y eficiente, sino también a un costo reducido, lo cual es crucial para su aplicación en entornos clínicos y comunidades con acceso limitado a tecnología avanzada.
A medida que avanza el proyecto, actualmente con un progreso del 70%, se prevé validar su funcionamiento con muestras reales a través de convenios con el sector salud. Esto permitirá implementar la tecnología en hospitales públicos y centros de atención primaria a un costo inferior al de las pruebas diagnósticas tradicionales.
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