Un estudio reciente, liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAA-CSIC) y la Universidad de Tokio, ha revelado un hallazgo sorprendente sobre Marte. Este trabajo demuestra que una tormenta de polvo anómala y de gran intensidad, ocurrida durante el verano del hemisferio norte marciano, logró transportar agua hacia las capas más altas de la atmósfera. Este fenómeno se había pasado por alto hasta ahora, ya que se consideraba irrelevante en esta época del año.
El estudio, publicado en Communications: Earth & Environment, ofrece una nueva perspectiva sobre cómo estos episodios inusuales pueden influir en la evolución climática del planeta rojo. La imagen actual de Marte como un desierto árido contrasta con su historia geológica, que muestra evidencias de un entorno mucho más húmedo y dinámico en sus primeros tiempos.
El impacto de las tormentas en Marte
Reconstruir la desaparición del agua en Marte es uno de los grandes retos de la ciencia planetaria. A pesar de que existen varios procesos conocidos que explican parte de esta pérdida, el destino final de gran parte del agua marciana sigue siendo un misterio. Según Adrián Brines, coautor principal del estudio, este descubrimiento “revela el impacto de este tipo de tormentas en la evolución climática del planeta”.
Para entender cuánta agua ha perdido Marte a lo largo del tiempo, es fundamental medir la cantidad de hidrógeno que ha escapado al espacio. Este elemento se libera fácilmente cuando el agua se descompone en la atmósfera. Las mediciones actuales indican que Marte ha perdido una cantidad significativa de agua a lo largo de miles de millones de años, suficiente para cubrir gran parte de su superficie con cientos de metros de profundidad.
A diferencia de la Tierra, Marte experimenta estaciones debido a una inclinación similar en su eje. Sin embargo, su órbita es más elíptica, lo que provoca variaciones significativas en la energía solar recibida. Esto resulta en veranos más cálidos y dinámicos en el hemisferio sur comparados con los del hemisferio norte.
Un episodio inesperado
El reciente estudio también ha identificado un aumento inusual del vapor de agua en la atmósfera media durante el verano del hemisferio norte marciano (año 37), provocado por una tormenta anómala. Este año marciano corresponde aproximadamente al periodo 2021-2023 en el calendario terrestre.
Los hallazgos se basan en datos obtenidos por el Trace Gas Orbiter (TGO) y su instrumento NOMAD, junto con observaciones realizadas por otras misiones activas como Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y Emirates Mars Mission (EMM). Gracias a estas observaciones sistemáticas y herramientas adecuadas del IAA-CSIC, se pudo estudiar no solo la distribución vertical del vapor de agua sino también otros fenómenos atmosféricos relacionados.
La tormenta provocó una inyección repentina e intensa de vapor de agua a altitudes entre 60 y 80 kilómetros, especialmente notoria en latitudes altas del hemisferio norte. En esas alturas, la cantidad detectada fue hasta diez veces mayor a lo habitual, un comportamiento sin precedentes según los modelos climáticos actuales.
Aumento significativo del hidrógeno
Este exceso no fue local; se detectó simultáneamente alrededor del planeta, indicando una rápida distribución del vapor. Tras unas semanas, los niveles de polvo regresaron a lo normal y el vapor se concentró nuevamente en las capas bajas.
Poco después, las misiones EMM y MRO observaron un notable incremento en la cantidad de hidrógeno presente en la exobase —la región donde la atmósfera comienza a mezclarse con el espacio—. Como resultado, el escape de hidrógeno aumentó aproximadamente 2.5 veces respecto a años anteriores durante esa misma estación.
Aunque este episodio fue breve y menos intenso que otros eventos asociados al verano austral o a grandes tormentas globales, evidencia que Marte puede perder agua significativamente incluso durante períodos considerados tranquilos. “Estos resultados aportan una nueva pieza al retrato incompleto sobre cómo Marte ha ido perdiendo su agua a lo largo del tiempo”, concluye Brines.