La Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) llevó a cabo un emotivo homenaje póstumo al maestro Alejandro González Herrera, con motivo de su primer aniversario luctuoso. Este tributo se realizó en el Teatro Universitario, donde diversos grupos artísticos del estado se reunieron para rendir homenaje a este destacado director de la Compañía Titular de Danza Folklórica de la UANL.
Entre las presentaciones que formaron parte del evento, destacaron la participación de la Compañía Titular de Danza Folklórica de la UANL, el grupo universitario de música regional Pico de Gallo, y el Grupo Folclórico de la Universidad de Monterrey. También participaron el Ballet Folklórico del STUANL y el grupo Axkan Expresión de México.
Un tributo lleno de tradición y arte
El evento comenzó con una presentación titulada “Alma norestense”, interpretada por la compañía universitaria bajo la dirección de Maru Ayala. Los bailarines, ataviados con vestuarios tradicionales, iluminaron el escenario al ritmo del danzón.
Posteriormente, el Grupo Folclórico de la Universidad de Monterrey ofreció un número vibrante, llevando flores al compás de un trío huasteco hacia un altar en memoria del maestro González Herrera. La ceremonia culminó con una evocación a la danza regional por parte de la misma compañía universitaria, ahora bajo la dirección de Said Blanco, quien presentó polcas, redovas, chotises y huapangos huastecos, caracterizados por el uso del acordeón y el bajo sexto.
Reconocimiento a su legado artístico
Durante el homenaje, estuvo presente la directora de Desarrollo Cultural de la universidad, Martha Ramos Tristán, quien destacó la importancia del legado artístico del maestro González. Los aplausos resonaron en el auditorio cuando los padres y familiares del homenajeado fueron reconocidos por su contribución a la cultura.
Nacido en Tantoyuca, Veracruz, González Herrera fue un apasionado del baile y un educador comprometido. Como director artístico y fundador de la Compañía Titular de Danza Folklórica desde su creación en 2010 hasta 2025, dejó una huella imborrable en el ámbito cultural.
Su dedicación no solo se limitó a instruir sobre los fundamentos del folclor mexicano; también fue fundamental en la formación de numerosas generaciones de bailarines. A través de su trabajo, logró llevar el talento y la cultura mexicana a festivales tanto nacionales como internacionales.