El Museo Universitario A Domus do Mitreo y el Museo del Castro de Viladonga han organizado una exposición para conmemorar los 25 años de la declaración de la Muralla de Lugo como Patrimonio de la Humanidad. Este evento, que se inauguró el 5 de marzo en el Pazo de Montenegro, fue presidido por el reitor Antonio López Díaz, junto a la profesora Dolores Dopico, directora del Museo Universitario A Domus do Mitreo; la directora del Museo del Castro de Viladonga, Elena Varela; el diputado provincial Pablo Rivera; y el concejal Jorge Bustos.
La exposición está compuesta por doce paneles que incluyen textos e imágenes, ofreciendo una visión integral sobre la Muralla. Los contenidos abarcan su contexto histórico, su construcción, funciones, evolución, impacto urbano y las recientes restauraciones.
Un hallazgo arqueológico significativo
En 1998, la Universidad de Santiago de Compostela decidió establecer la sede de la Vicerreitoría del Campus de Lugo en el antiguo Pazo de Montenegro. Durante el control arqueológico previo a las obras, se documentaron restos romanos que llevaron a reformular los planes constructivos y a realizar varias campañas arqueológicas entre 2000 y 2007. La excavación abarcó un área aproximada de 600 m² y permitió descubrir parte significativa de una antigua domus romana y un espacio religioso conocido como un Mitreo privado.
El Museo da Domus se presenta como un lugar privilegiado para observar la muralla romana, siendo el único sitio en toda la ciudad que permite verla hasta sus cimientos. Esto se debe a que las excavaciones alcanzaron siete metros por debajo del nivel actual de Lugo. Gracias a ello, se ha podido estudiar su estructura y métodos constructivos. En este escenario es posible apreciar el zócalo de cimentación, los restos de materiales utilizados en su construcción (como pizarra, granito o cuarcitas), así como detalles arquitectónicos como el encalado exterior y las escaleras internas que daban acceso a las torres.
Impacto cultural y patrimonial
La Muralla no solo representa un importante legado histórico, sino que también simboliza la conexión entre el pasado romano y la identidad cultural actual de Lugo. La celebración de estos 25 años refuerza la importancia del patrimonio en la memoria colectiva y en la promoción turística de la región.