Rabia, indignación, injusticia y dolor son algunas de las emociones que impulsan a muchos jóvenes a involucrarse en la política. La representante a la Cámara Jennifer Pedraza comparte su experiencia personal, recordando un periodo de desilusión tras ser decepcionada por el candidato que había respaldado. Sin embargo, fue un movimiento estudiantil el que le devolvió la esperanza y la motivación para seguir adelante: “Me convenció de que si nosotros no disputamos estos espacios van a seguir ganando los mismos clanes de siempre o los mismos investigados por corrupción”, afirma mientras aspira a una plaza en el Senado. Su papel como vocera del Comité Nacional de Paro de 2019 le permitió descubrir su capacidad de liderazgo y su potencial para influir en el futuro político del país.
En el contexto del Foro Jóvenes al Senado, celebrado en la Universidad de los Andes durante el evento Ágora #UniandesDeCaraAlPaís, se abordaron las motivaciones que llevan a muchos jóvenes a lanzarse en esta carrera, así como las barreras que han tenido que superar para alcanzar una curul. Para figuras como Matheo Rincón y Juanita Ariza, las circunstancias actuales del país han sido determinantes. Matheo fue atacado por autoridades mientras participaba en una obra social, mientras que Juanita se siente impulsada por el recuerdo de sus abuelos, víctimas de la violencia interpartidista en Tolima. Ambos se encuentran ahora postulándose al Senado.
Las diferentes trayectorias hacia la política juvenil
La profesora Nathaly Méndez, de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo, identifica cuatro vías principales por las cuales los jóvenes acceden a la política:
- Trayectorias previas en puestos de liderazgo, como consejeros locales de juventud o ediles, que les permiten llegar al Congreso.
- Circunstancias históricas específicas, como el movimiento de la séptima papeleta en 1989.
- Técnicos con cargos públicos, quienes buscan dar un salto hacia posiciones electivas para aportar desde su especialidad.
- Indignados que desean abordar problemas concretos, buscando resolver injusticias sociales.
A pesar de estas trayectorias diversas, acceder a un cargo de elección popular presenta grandes desafíos. No solo es complicado obtener los votos necesarios; incluso después de ser elegidos, los jóvenes enfrentan una presión adicional: sus colegas suelen exigirles más, como si aún tuvieran que demostrar su valía. Para estos líderes emergentes, la política no es un simple juego ni una moda pasajera; están comprometidos con un propósito mayor y no son simplemente meme políticos o influenciadores temporales en redes sociales.