Colombia se enfrenta a un panorama electoral inédito con una población juvenil que representa aproximadamente el 20 % de su total, es decir, jóvenes entre 18 y 25 años. Sin embargo, la participación de este grupo en las recientes elecciones presidenciales de 2022 fue decepcionante, con apenas un 40 % del censo electoral acudiendo a las urnas. La situación se torna aún más preocupante cuando se observa que en las elecciones para consejeros de la juventud, la cifra de votantes cayó a un alarmante 13 %.
A medida que Colombia se prepara para sus próximas elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, el escenario se complica con la inscripción de 14 candidatos y una abstención legislativa que superó el 50 % del censo electoral en marzo de 2026. En este contexto surge una pregunta crucial: ¿qué piensan los jóvenes?
Nueva iniciativa para fomentar el diálogo juvenil
Consciente de esta realidad, la Universidad de los Andes ha lanzado la iniciativa Palabras Pendientes por la Participación Ciudadana. Esta propuesta, respaldada por el Instituto de la Conversación junto a CODHES, la Fundación Bolívar Davivienda y el Grupo SURA, busca abrir espacios para que los jóvenes expresen sus inquietudes y opiniones sobre temas relevantes.
La metodología es innovadora: se ha instalado una cabina de diálogo en el campus universitario donde dos estudiantes pueden sentarse frente a frente y discutir cuestiones como la rabia, la frustración y su participación en la vida ciudadana. Este formato no cuenta con moderadores ni agenda política, permitiendo así una conversación más auténtica y libre de presiones externas.
Implicaciones para el futuro electoral
Dicha iniciativa no solo busca escuchar a los jóvenes, sino también motivarlos a participar activamente en el proceso electoral. Con una tasa de abstención tan alta entre este grupo demográfico, es fundamental entender sus preocupaciones y expectativas respecto al futuro político del país. La Universidad de los Andes pretende ser un puente entre las voces juveniles y los actores políticos, fomentando así una mayor inclusión y representación.
A medida que nos acercamos a las elecciones de 2026, es esencial que tanto candidatos como instituciones presten atención a lo que realmente importa a esta generación. La participación activa puede ser clave para redefinir el rumbo político colombiano.