El transporte aéreo desempeña un papel crucial en la conexión de territorios insulares y periféricos, además de ser fundamental para las cadenas logísticas y el turismo, que representa un 12,6 % del PIB español en 2024. Se prevé que Europa alcance los 15,4 millones de vuelos en 2050, lo que implica un aumento del 52 % respecto a 2023. Sin embargo, este crecimiento plantea un desafío significativo: la dependencia del suministro externo para la aviación.
La inestabilidad internacional ha incrementado los precios y genera preocupaciones sobre el desabastecimiento. Ante esta situación, surge una solución viable: el combustible sostenible de aviación (SAF). Este tipo de combustible no solo reduce la dependencia de los combustibles fósiles y de otros países, sino que también contribuye a disminuir la contaminación ambiental. En este sentido, el SAF se ha convertido en un tema clave para asegurar la soberanía aérea.
Desafíos en la electrificación y el hidrógeno
A diferencia del transporte terrestre, donde la electrificación avanza rápidamente, su aplicación en la aviación es aún limitada. Justo Hernández Soto, representante en España del Comité de Protección del Medio Ambiente en la Aviación (CAEP), señala que aunque hay avances en aeronaves ligeras como el Pipistrel Velis Electo, las baterías actuales presentan una baja densidad energética que impide su uso en vuelos comerciales de larga distancia.
El hidrógeno también se presenta como una alternativa prometedora; sin embargo, su implementación enfrenta obstáculos tecnológicos significativos. Airbus está desarrollando su programa ZEROe, con el objetivo de crear aviones propulsados por hidrógeno. No obstante, los desafíos relacionados con el almacenamiento criogénico del hidrógeno dificultan su adopción inmediata.
El potencial del combustible sostenible de aviación
El SAF tiene la ventaja de poder utilizarse con las infraestructuras y motores existentes, lo cual facilita su integración en la aviación comercial. La Unión Europea ha implementado el reglamento ReFuelEU Aviation, que establece objetivos claros para aumentar gradualmente el uso de SAF hasta alcanzar un 70 % para 2050, consolidándolo como una estrategia clave para descarbonizar este sector.
España no comienza desde cero en esta área. Por ejemplo, Repsol ya produce SAF en Cartagena y está desarrollando combustibles sintéticos (e-SAF) a partir de hidrógeno renovable y CO? capturado en Bilbao. Además, Moeve suministra SAF regularmente a varios aeropuertos españoles y está construyendo una planta importante en Huelva junto a Bio-Oils.
Biomasa residual: un recurso estratégico para España
En la actualidad, los aceites y grasas residuales son las principales materias primas utilizadas para producir SAF mediante el proceso HEFA. Sin embargo, esta opción tiene limitaciones debido a la disponibilidad finita de estas materias primas. Aquí es donde entra la biomasa lignocelulósica, especialmente relevante para España por su riqueza agrícola y forestal. A través de procesos como gasificación y síntesis Fischer-Tropsch, es posible transformar biomasa en SAF con un potencial productivo significativo.
No obstante, el principal obstáculo radica en la logística necesaria para recoger y procesar esta biomasa de manera eficiente y económica. Superar estos retos podría convertir al SAF en una pieza clave tanto para la política industrial como para garantizar el suministro energético.
Asegurando el futuro de la aviación española
La discusión sobre el futuro del transporte aéreo no debe limitarse a una competencia entre tecnologías como baterías eléctricas o hidrógeno frente al SAF. Cada opción tiene su lugar; sin embargo, si se trata de garantizar la continuidad de la aviación comercial durante las próximas décadas sin depender completamente del exterior ni esperar una renovación total de flota e infraestructura aeroportuaria, hoy por hoy, los combustibles sostenibles líquidos parecen ser la respuesta más viable.
Aparte de contribuir a reducir las emisiones de CO?, el SAF proporciona autonomía estratégica y seguridad al sector aéreo. Para España, plantearse si invertir seriamente en SAF ya no es solo una cuestión ambiental; es esencial para asegurar su futuro aeronáutico.
Preguntas sobre la noticia
¿Qué son los combustibles sostenibles de aviación (SAF) y por qué son importantes?
Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) son alternativas al queroseno fósil que pueden utilizarse en motores y sistemas existentes. Son cruciales para descarbonizar la aviación, ya que permiten reducir la dependencia de combustibles fósiles y aumentar la autonomía estratégica del transporte aéreo.
¿Cuáles son las principales fuentes para producir SAF en España?
En España, el SAF se produce principalmente a partir de aceites y grasas residuales, así como mediante combustibles sintéticos (e-SAF) a partir de hidrógeno renovable y CO? capturado. Además, la biomasa lignocelulósica representa una oportunidad significativa dada la riqueza agrícola y forestal del país.
¿Qué desafíos enfrenta la producción de SAF en España?
El principal desafío es la logística relacionada con la recolección y el tratamiento de biomasa residual. La disponibilidad finita de materias primas para producir SAF también limita su crecimiento. Superar estos obstáculos es esencial para establecer una política industrial viable en torno a los combustibles sostenibles.
¿Por qué el SAF es considerado una solución a largo plazo para la aviación?
A diferencia de otras alternativas como la electrificación o el hidrógeno, el SAF puede integrarse fácilmente en las infraestructuras actuales sin requerir cambios drásticos en los sistemas aeronáuticos. Esto lo convierte en una opción más inmediata y práctica para garantizar un suministro sostenible en el futuro cercano.